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Cómo hacer macetas con botellas de plástico


Casi cualquier botella se puede modificar para convertirla en una maceta ecológica que además de dar soporte a una planta estará contribuyendo a conservar el medio ambiente y los recursos naturales.


A la hora de cultivar plantas en macetas se puede optar por los recipientes fabricados con esa finalidad, es decir, los maceteros y tiestos que se pueden comprar en comercios de jardinería. Suelen ser de buena calidad, aptos para el crecimiento de las plantas y además existen de muchas formas, colores y tamaños.

Esta primera alternativa es la más cómoda, pero nos obliga a gastar dinero y además no estamos haciendo nada por conservar el medio ambiente; más bien todo lo contrario, ya que en la fabricación de las macetas ―sean del material que sean― se ha consumido energía, y materias primas que primeramente fueron extraídas de los recursos naturales.

Si descartamos esta primera opción, ¿qué nos queda? Pues, o compramos macetas que han sido fabricadas con materiales reciclados (nuevamente se está gastando energía en su reciclaje y fabricación), o reutilizamos envases que llegan a nuestro hogar y que se convertirán rápidamente en un residuo si no hacemos nada para remediarlo.

Esta última idea es la que desarrollaremos en este artículo. Convirtamos las botellas de plástico en macetas, así les estamos dando una segunda vida ―que puede ser muy larga―, ahorramos dinero y contribuimos a la conservación del medio ambiente.

(Más abajo verás un vídeo alucinante sobre esto)


Elección de la botella

Como dice el título del artículo, hablaremos de botellas de plástico, ya que por un lado son las más comunes, y por otro son más fáciles de trabajar y más duraderas.

Dentro de las botellas de plástico las hay de muchos tipos, aunque generalmente dos son las principales. Las que están fabricadas con polietileno (PE) y las de tereftalato de polietileno (PET). Todas sirven para hacer macetas, pero esto lo detallaremos más adelante.


Tamaño y forma de la botella

Igualmente, cualquier forma y tamaño de botella puede utilizarse como maceta, si bien unas serán apropiadas para unas plantas y para otras no.

Cuanto más reducido sea el volumen de la botella, de menor tamaño será la planta que pueden albergar, aunque también pueden servir para plantas que requieren muy poca agua: cactus, crasas, etc.

En cuanto a la forma, botellas altas y estrechas van bien para plantas de raíz profunda, mientras que las anchas y bajas se pueden utilizar para semilleros o para plantas con raíces más superficiales.

Además, las plantas que requieren de humedad constante en el suelo, deben plantarse en botellas altas, mientras que las que prefieren un suelo más seco pueden adaptarse bien a las botellas bajas.


Transparente u opaca

Puesto que el crecimiento de las raíces se ve frenado por la luz, son más convenientes las botellas que no la dejan pasar, o que permiten el paso de muy poca luz.

Dicho esto, las botellas transparentes también sirven como maceta, ya que se pueden pintar o cubrir con una lámina o bolsa de plástico, pero aunque no se haga nada de esto, las plantas se desarrollarán en ellas, aunque no sea lo ideal.


Proceso de fabricación

Vamos a distinguir dos procesos, según se vaya a emplear la botella en posición horizontal o vertical, ya que esto determinará los trabajos que habrá que hacer sobre ella.


Uso vertical

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Es la forma más sencilla de convertir una botella en una maceta. Veamos cómo.


Cortar la botella por arriba. Generalmente se hace un corte transversal a la botella en el lugar donde el ancho de esta comienza a ser uniforme, zona que suele estar unos centímetros por debajo del tapón.

Una vez cortada tendremos un vaso, pero eso aún no es suficiente.


Agujerear la base. Ahora toca realizar los necesario agujeros de drenaje en la base de la futura maceta. Para ello se puede emplear un taladro, una navaja o cuchillo (peligroso en manos inexpertas), una varilla metálica que calentamos previamente con un encendedor o un soldador/cautín de los que se usan en electrónica.


Y con esos sencillos pasos ya tenemos la más sencilla maceta realizada a partir de una botella de plástico.

Si se desea colgar, se puede realizar otro par de agujeros en la parte superior para pasar un cordón o alambre.


Uso horizontal

En este caso, la botella se usará acostada sobre uno de sus lados, por lo que habrá que realizar un orificio para la planta, otros para el drenaje en el lado opuesto y finalmente una sujeción para que no ruede sobre sí misma. Si es plana esto último no es necesario.


Realizar el agujero para la planta. Tras colocar la botella en posición horizontal e identificar qué lado quedará hacia arriba, hay que practicar una abertura en el mismo, para poder llenar de tierra la botella y poner la planta.

Este corte debe hacerse con navaja o cuchillo afilados, o con una tijera de puntas finas si el plástico no es muy grueso.

Se puede hacer de forma redonda, cuadrada, rectangular, o la que se quiera, pero debe ser acorde al tamaño que necesitará la planta en la base de su tallo.


Drenaje. Al igual que en la botella vertical, el agua de riego sobrante debe poder salir de la botella, y para ello basta con hacer unos agujeros en la zona opuesta a la abertura anterior.

Una varilla o punzón calientes son la mejor herramienta para este propósito.


Realización del soporte. Si la botella no tiene caras planas y se pone sobre el suelo, rodará pudiendo estropear lo que se plante en ella. Para evitarlo que asegurarla de alguna manera. Opciones:

- Colgarla mediante cuerdas o alambres.

- Fabricar una base plana por abajo y con la forma del contorno de la botella por arriba, de manera que esta encaje en ella y no ruede.


Y como lo prometido es deuda, aquí tienes un vídeo en el que se muestra no solo como hacer una maceta a partir de una botella de plástico, sino que además son auténticas obras de arte.



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