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Cómo cultivar lechuga en casa

Aquí verás como puedes cultivar en casa tus propias lechugas ecológicas de forma sencilla, dando una segunda vida a objetos que ibas a desechar


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Foto 1. Lechugas de varias semanas de vida.

La lechuga es una de las hortalizas que, por sus características y requerimientos, se presta para que la cultivemos en nuestra propia casa sin demasiada dificultad.

Si disponemos de un lugar con luz natural, como una terraza, balcón, galería o incluso ventana, seguro que podremos encontrar un espacio —por pequeño que sea— para crezcan las lechugas.

Pero veamos en detalle las cosas que necesitaremos realizar el cultivo casero.





Qué necesitamos

♦ Un espacio con luz natural durante la mayor parte del día. Si recibe sol directo mejor, aunque solo sea durante unas horas.

♦ Una superficie horizontal o vertical donde apoyar el recipiente en el que cultivaremos las lechugas.

♦ Un recipiente de 2 litros de capacidad para cada lechuga. Botellas, cajas, bidones, etc. Cualquiera sirve pero mejor que sea de plástico, madera o vidrio.

Sustrato. Podemos utilizar nuestro compost casero o el de alguien que nos lo pueda dar. También nos sirve tierra a la que añadiremos un poco de abono. En último caso, siempre podemos comprarlo en un centro de jardinería por poco dinero.

Semillas de la variedad de lechuga que más nos guste. Recomendamos la variedad 4 estaciones o la mantecosa ya que se cultivan bien durante todo el año y su sabor y textura son excelentes.


Siembra paso a paso

Practicamos varios agujeros en la parte de abajo del recipiente —si no tiene— para que el agua de riego sobrante pueda salir.

Llenamos el recipiente con el sustrato que hayamos elegido, lo compactamos ligeramente y regamos de forma generosa para humedecerlo bien en todo su espesor.

Echamos varias semillas en el centro de la maceta, sobre la tierra, si solo queremos que crezca una lechuga en cada recipiente.

Si queremos cosechar las hojas de las lechugas jóvenes o directamente las plantas enteras, podemos esparcir las semillas por toda la superficie de la maceta.

Tomamos un puñado de tierra y lo esparcimos por encima de las semillas para cubrirlas con una fina capa. No más de 5 mm.

Ahora, apretamos ligeramente la tierra para que las semillas queden bien adheridas a ésta y con una regadera de lluvia fina, regamos un poco. Si no tenemos este tipo de regadera, podemos colocar un paño sobre la tierra antes de regar, para que las semillas no se vayan cuando el chorro de agua caiga.

Llevamos la maceta a su lugar definitivo, mantenemos la humedad de la tierra constante y esperamos a que germinen. En pocos días ya veremos asomar las jóvenes plantas.

Cuándo las lechugas tengan 2 o 3 cm de alto, dejaremos la más vigorosa eliminando el resto. Si esperamos a que se hagan un poco más grandes, podemos trasplantarlas a otro lugar.

En el caso de que las vayamos a recolectar cuando son jóvenes, no es necesario que hagamos espacio entre ellas. Simplemente cosecharemos empezando por la zona dónde estén más juntas, de esta forma las que queden se desarrollarán mejor.


Cuando cosecharla

Mientras son pequeñas las podemos echar enteras en la ensalada, si plantamos muchas juntas. Si las cultivamos de una en una, mejor esperar a que tengan un diámetro mayor de 15 cm.

También podemos ir quitando hojas para comer a medida que la lechuga crece. Las tomaremos empezando desde el exterior hacia el interior de la lechuga.

Aproximadamente 45 días después de la siembra, la lechuga alcanzará su tamaño máximo aprovechable. Si la dejamos en la tierra se subirá a flor, se hará más amarga y dura por lo que ya no será buena para comer.

Aquí podrás leer más acerca de cómo cultivar la lechuga


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