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Cómo cultivar lechugas

Publicado por Antonio Amigo   ✧   Entre la azada y el teclado...

En este artículo te damos las pautas más importantes para que cultives lechugas con éxito en tu huerto.


Si eres principiante en la horticultura tienes que saber que el cultivo de la lechuga es uno de los más sencillos para iniciarse en este mundo. Se puede sembrar en casi cualquier época del año, si no hace mucho frío o mucho calor, y no requiere demasiados cuidados. No presenta grandes problemas sanitarios, en general, y se adapta bastante bien a cualquier suelo.

Haciendo siembras escalonadas, dispondremos de lechugas listas para consumir en cualquier momento del año, ya sea recolectándolas cuando aún son pequeñas, si tenemos muchas, o esperando a que vayan madurando.


Características de la lechuga

La lechuga es una planta anual de la familia de las compuestas que se caracteriza por presentar amplias hojas dispuestas en forma de roseta.

Existen dos tipos principales de lechuga según hábito de crecimiento.

Unas forman un corazón denso o "cogollo" en el centro cuyas hojas son muy tiernas y generalmente de colores más pálidos que las hojas externas. Esta es la parte aprovechable, las hojas externas se suelen desechar por ser menos tiernas. Suelen necesitar un poco más de tiempo para desarrollarse por completo.

Las otras crecen de forma más abierta, las hojas no se agrupan en el centro de la roseta y tanto las hojas internas como las externas tienen una textura y sabor similares. En este tipo de lechugas se pueden aprovechar casi todas las hojas. Las lechugas de este grupo suelen necesitar menos tiempo para formase por completo ya que, como las hojas crecen abiertas, ocupan mucho más espacio y, enseguida se harán enormes.


Variedades

Existen muchas resultado de miles de año de hibridación y selección pero nos quedaremos con que las hay adaptadas al cultivo durante todo el año, de invierno o de verano.


Suelo adecuado para su desarrollo

La lechuga se adapta bien a cualquier suelo, si bien es cierto que prefiere suelos sueltos, fértiles y bien drenados para desarrollarse de forma óptima. No soporta el encharcamiento.

Sus grandes hojas evaporan mucha agua cuando el sol es intenso y sus raíces están poco desarrolladas por lo que, si el suelo presenta una buena capacidad de retención de agua, tendremos que regar con menos frecuencia.


Clima favorable para la lechuga

En diferentes épocas de año, se puede cultivar en cualquier clima no extremo.

En las zonas templadas, una vez pasadas las heladas, ya puede iniciarse el cultivo en el exterior.

Te recomendamos leer -si no lo has hecho ya- nuestro artículo sobre cómo proteger las plantas del frío y el mal tiempo.

En climas suaves, como los de zonas costeras, ecuatoriales y subtropicales se puede cultivar durante todo el año.

En los climas muy cálidos, o durante las épocas de más calor, se deben sembrar variedades de verano ya que las demás se subirán a flor muy pronto y no podremos aprovechar el cultivo para consumo.

Soporta peor las temperaturas elevadas que las bajas, pudiendo crecer a partir de 10°C y sobrevivir a temperaturas cercanas a 0°C.

Habrá que escoger bien la mejor variedad para cada clima y cada época del año. Si preguntamos a algún horticultor local o a un viverista de la zona, seguro que nos podrán aconsejar al respecto.

Si la vamos a cultivar en verano, podemos plantarla entre otros cultivos que le den un poco de sombra y frescor como por ejemplo tomates, pimientos, etc. De lo contrario, si está muy expuesta al sol y al viento, y el suelo retiene poca humedad, veremos como las hojas —que al ser tan grandes evaporan mucha agua— pierden frescura rápidamente y se marchitan si no lo remediamos.

Su temperatura óptima de crecimiento se sitúa entre los 15 y 20 °C.


Manejo del cultivo

La duración del cultivo de lechuga suele ser de 50 a 60 días para las variedades tempranas y entre 70 y 80 días para las variedades tardías.


Siembra

Foto 1. Semillero de lechuga.

Se puede realizar tanto en semillero como siembra de asiento, según el momento del año y la climatología del lugar. Si hace frío por las noches, es preferifle realizar la siembra en semillero protegido para que la planta vaya desarrollándose en unas condiciones más favorables y, posteriormente, transplantarla al exterior cuando las condiciones mejoren y la planta sea más fuerte.

En la siembra en semillero, se puede optar por hacerla en alveolos, uno para cada plántula, en un cajón sin divisiones o incluso en el suelo, ya que la lechuga tolera muy bien el transplante a raíz desnuda, es decir, arrancando la planta del semillero sin tierra en la raíz.


Quizás te interese leer también nuestro artículo sobre la siembra de las plantas.


Preparación del terreno

Antes de realizar el trasplante el terreno deberá estar suelto, aireado y abonado. Mediante el azado y el gradeo en varias pasadas suele ser suficiente. 

El abono, preferiblemente orgánico, debe incorporarse al terreno durante el laboreo o, mejor, en el cultivo precedente. Si no es posible esto último deberá estar muy descompuesto.


Trasplante

Una vez las plantas del semillero alcanzan unos 10 cm de alto y cuando las condiciones son favorables, realizamos el trasplante al terreno definitivo, en filas, eras o intercaladas entre otros cultivos.

Para el trasplante a raíz desnuda, mejor elegir un día nublado o lluvioso, y si no es posible, al atardecer, para que las raíces dispongan de toda la noche para volver a establecerse en el suelo.

Según la variedad que estemos plantando y el momento en el que la vayamos a cosechar, deberemos dejar una separación u otra entre plantas.

Si las consumiremos tiernas, podemos hacer una siembra de asiento a voleo e ir entresacando las plantas que vamos a consumir.

En cambio, si vamos a esperar a que la lechuga madure por completo, tendremos que plantarlas a una distancia entre plantas de 25 - 30 cm, para que al crecer no llegue a tocarse una planta con su vecina.


Mulching

El acolchado del terreno es siempre opcional pero, en el caso de la lechuga, es muy conveniente cuando el suelo tiene escasa capacidad de retención de agua y el clima es seco. 

Realizando el acolchado con materiales vegetales o láminas sintéticas reduciremos mucho las perdidas de agua por evaporación directa manteniendo el suelo más húmedo y con menos malas hierbas al bloquear el paso de la luz.

Para saber más consulta nuestro artículo sobre Mulching o acolchado del terreno


Riego

La lechuga es muy sensible tanto a la escasez como al exceso de agua, por tanto, los riegos irán encaminados a mantener húmedo el terreno pero sin llegar a encharcarse.

Se recomienda el riego por goteo ya que, que la lechuga no se moja, se ahorra agua y el suelo mantiene una humedad constante pero no excesiva. También se puede regar por inundación de los surcos (riesgo de encharcamiento), por aspersión (se mojan las plantas)  o por llenado manual de los alcorques (consume mucho tiempo).


Escarda

Mientras el cultivo avanza, debemos estar atentos a la nascencia de malas hierbas que compiten por la luz, los nutrientes, el agua y el espacio con las lechugas. Las elimaremos a mano, con escardillo o, si no queda más remedio, con herbicidas.

El mulching reduce mucho la aparición de malas hierbas.


Recolección

La cosecha se puede hacer al gusto de cada uno. Se puede cortar entera —por debajo de las primeras hojas— o, si queremos que siga creciendo, podemos ir recolectando hojas individuales sin cortar toda la planta. Eso sí, debemos comenzar por las hojas exteriores, dejando la primera fila en la planta si vemos que están viejas, y cosechando unas cuantas hojas de la segunda fila.

Mientras se encuentra en crecimiento es más tierna y sabrosa. A medida que se aproxima su madurez, se vuelve más amarga y dura.

La lechuga se puede consumir en cualquier momento antes de la subida a flor.

Lo ideal es cosecharlas justo cuando las vayamos a consumir. De estar forma aprovecharemos al máximo todos sus nutrientes y el sabor será el mejor posible.

Si las vamos a regalar, transportar, etc...debemos mantenerlas en un ambiente fresco y húmedo, de lo contrario, sobre todo si las dejamos al sol o en un lugar seco y cálido, sus hojas se volverán flácidas y se echará a perder.


Plagas y enfermedades

Puede verse afectada por plagas y enfermedades en todas las fases de su cultivo, no obstante, con los debidos cuidados es poco frecuente que tenga problemas fitosanitarios importantes.

Pueden ocasionarle problemas microorganismos del suelo como FusariumSclerotiniaRhizoctoniaPythiurn, etc.

Aéreos como Mildiu, Botritys, Oidido, Antracnosis, etc.

Virus como el del mosaico.

Insectos como pulgones u orugas.

Babosas, limacos, caracoles, pájaros, roedores, etc. Manteniendo el huerto limpio, libre de malezas, desechos u objetos abandonados en el suelo, reduciremos mucho el ataque de estos animales que suelen aprovechar esos lugares enmarañados para ocultarse.


Descubre aquí como cultivar lechugas en casa paso a paso.

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