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Tipos

Siembra a voleo

En qué consiste este antiguo tipo de siembra, para cuando está bien aplicarla y cómo hacerlo correctamente

Este es quizás el tipo de siembra más antiguo y más empleado a lo largo de toda la historia, quizás por ser el más intuitivo y sencillo, como se verá a continuación.

La siembra a voleo consiste en tirar o esparcir las semillas sobre el suelo al azar o sin seguir un orden determinado, como si ocurre en la siembra en hileras, por ejemplo.

Se encuadra dentro de las siembras de asiento, es decir, de aquellas que se realizan directamente sobre el terreno en el que crecerán las plantas, sin necesidad de ningún trasplante posterior.

Esta modalidad de siembra es apropiada para semillas de pequeño tamaño, como las de los cereales, zanahoria, cebolla, coles, etc. Esto es así porque las semillas pequeñas no necesitan quedar muy enterradas para germinar, de hecho eso las perjudicaría.

Siembra chorrilloSiembra a chorrillo✔ Más adecuada para semillas de cierto tamaño y plantas que deben crecer ordenadas, por ejemplo en hileras...


Cómo realizar la siembra a voleo

Sembrar de esta forma es muy sencillo pero para hacerlo bien tiene su complicación, es decir, cualquiera puede esparcir semillas con su mano, pero cuando lo hace alguien sin experiencia, lo que suele ocurrir es que luego las plantas nacen muy juntas en unas zonas, mientras que otras quedan vacías.

Es muy importante que si se siembra a voleo se haga con una destreza tal que las semillas queden repartidas de forma homogénea por toda la superficie, o dicho de otra manera, que no haya zonas en las que caigan muchas semillas y otras en las que no caiga casi ninguna.

En cuanto a la densidad, es decir, si se deben dejar caer más o menos semillas en cada movimiento de mano, dependerá del tipo de planta que se esté sembrando, teniendo en cuenta su porte, sus necesidades de luz y nutrientes, humedad, etc. Si las plantas van a crecer mucho hacia los lados o son muy exigentes, entonces habrá que hacer una siembra poco densa. Por el contrario, si las plantas ocuparán muy poco espacio, como el césped o los cereales, deben sembrarse más densamente.

El procedimiento es bastante simple y consta de los siguientes pasos, pero antes de sembrar hay que preparar el terreno adecuadamente:

1 Marcar la parcela. Si es de reducidas dimensiones no es necesario, pero sí muy recomendable en trozos de terreno que no se pueden sembrar en una sola pasada.






Las marcas pueden hacerse con cuerdas, con un palo sobre la tierra, colocando objetos como piedras o estacas, o de cualquier otra forma que permita dividir el terreno en varias partes que puedan sembrarse de una sola vez.

Si esto no se hace y no se puede distinguir la zona sembrada de la que aún no lo está, habrá un solapamiento entre una y la otra, y por tanto, más semillas quedarán depositadas en esa región intermedia, saliendo luego las plantas más juntas de lo que deberían.

2 Tomar un puñado de semillas en la mano. No hay que llenar demasiado la mano para que pueda cerrarse completamente y que las semillas queden dentro del puño.

Se ha de utilizar la mano con la que se tenga más destreza porque es muy importante el control y la coordinación.

Las semillas se puede llevar en un caldero u otro recipiente con asa, de forma que solo sera necesaria una mano para sostenerlo.

Siembra voleo

3 Mover la mano en abanico. La mano llena de semillas se mueve rápidamente desde fuera hacia dentro, dibujando un amplio arco o abanico. Al tiempo que la mano avanza por el arco, hay que ir dejando salir poco a poco las semillas para que caigan al suelo.

Si la parcela a sembrar es pequeña, no hará falta lanzar las semillas, dejando simplemente que caigan al suelo. En cambio, si el trozo a sembrar es grande, entonces es mejor darles cierta velocidad para que caigan más lejos y así cubrir un área mayor en cada pasada.

Cuando más lejos se lancen, más separadas quedarán, a menos que se deje salir mayor cantidad de semillas en cada movimiento.

4 Enterrar las semillas. Una vez cubierto en terreno con semillas, es hora de taparlas antes de que los pájaros se las coman. Además, sobre el suelo no podrían germinar a menos que lloviera constantemente durante todo el proceso.

En la siembra a voleo las semillas se entierran removiendo el terreno con cultivadores, es decir, con herramientas estrechas que agitan y remueven la tierra pero no la desplazan. Por ejemplo, un rastrillo para semillas minúsculas, o un garabato para otras más grandes, podrían hacer esta función perfectamente.

Al remover la tierra, la mayoría de las semillas quedarán tapadas. Este efecto es similar a lo que ocurre cuando se remueve una piscina de bolas. Las que estaban arriba se hunden al desplazarse las de abajo.


5 Apisonar la tierra.

Para terminar la siembra a voleo, es recomendable realizar un apisonado de la tierra para mejorar el contacto de las semillas con el terreno, y facilitar así que se humedezcan más pronto y durante más tiempo.






Para apisonar, en pequeños trozos de tierra, se puede hacer con la mano, con una azada, una pala, una tabla, etc. Cualquier cosa plana que permita aplastar un poco la tierra.

En grandes superficies es mejor un rulo o rodillo, que no es otra cosa que un cilindro pesado que se arrastra sobre la tierra.