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Cómo conservar las patatas

La conservación de las patatas es un tema delicado ya que depende de muchas variables, desde algunas propias del cultivo y de la recolección a otras tantas del lugar dónde se almacenen y la forma en la que se haga.

Los tubérculos de las patatas ―la parte comestible―, se pueden consumir justo después de extraerlos de la tierra, o almacenarlos para más adelante.

Seguramente te estés preguntando por qué no se plantan de forma escalonada ―como otros cultivos― para disponer durante todo el año de patatas recién sacadas de la tierra, en vez de tener que almacenarlas tanto tiempo. Pues lo cierto es que esto sería lo ideal, pero solo es posible en climas siempre cálidos o con inviernos suaves.

Esta limitación del cultivo a unos pocos meses al año es lo que obliga a tener que conservarlas hasta la siguiente cosecha. Ahora veremos cómo hacer que esto sea posible.


Manejo del cultivo

Antes de comenzar a hablar de cómo conservarla, hay que decir que la conservación empieza antes de sacarlas de la tierra. ¿Te sorprende este dato? Verás que es muy sencillo de comprender.

Los daños que sufren los tubérculos bajo tierra, por microorganismos y animales, son una de las causas de que su conservación se acorte mucho, o incluso que tengan que consumirse inmediatamente.

Un cultivo de patata enfermo dará tubérculos que seguramente se pudran antes de tiempo cuando se almacenen, y lo mismo si muchas patatas llevan en su interior gusanos, por ejemplo.

Esto mismo ocurre con el exceso de riego o de lluvias antes de la recolección, puesto que los tubérculos absorberán más cantidad de agua y eso influye negativamente en su conservación. Hay que cosechar con tiempo seco y soleado, y dejar de regar unas semanas antes.

Ya para terminar este apartado, otra causa de mala conservación es la recolección antes de tiempo. Los tubérculos inmaduros tienen una piel muy fina que se desprende con el mínimo roce, lo que hace que se estropeen muy rápidamente. Las patatas deben cosecharse cuando las matas están amarillas y después de comprobar que la piel ya se ha endurecido.


Conservación al natural

Esta es la manera en la que se han conservado las patatas toda la vida, o desde que llegaron de América mejor dicho.

Se trata de almacenarlas en un lugar fresco (menos de 15℃) y con muy poca luz, ya sea en cajas con agujeros para la ventilación o directamente en el suelo pero sobre paja, unas tablas elevadas o algo que permita que circule el aire por debajo.

En una casa el mejor lugar para almacenarlas es el garaje, el sótano o la bodega, el espacio más bajo y fresco de que se disponga. De ahí se van llevando en pequeñas cantidades para la cocina para ser consumidas.

Es muy importante no lavar las patatas antes de almacenarlas y tampoco cosecharlas si está lloviendo. Tienen que salir de la tierra muy poco húmedas y terminar de secarse al aire antes de guardarlas.


Enterradas

Otra opción es conservarlas debajo de la tierra, ya eso las mantiene frescas y húmedas. Hay varias formas de hacerlo, pero quizás la mejor sea esta:

- Colocar sobre la tierra una malla de alambre que impida el paso de los ratones.

- Depositar una capa de paja o aserrín (no de motosierra) sobre la malla. También sirve un saco de esparto o similar.

- Poner las patatas sobre esa capa de material fibroso y estable.

- Taparlas con otra capa del mismo material.

- Terminar echando tierra sobre las patatas hasta cubrirlas con unos 10 cm, y si se puede, poner un tejado para evitar que llueva sobre ellas.

¿Por qué así y no en un agujero excavado en el suelo? Pues porque cuando llueva, el agua no se quedará retenida en el montículo, mientras que si se ponen en una cavidad hundida sí.


Con ayuda de productos químicos

Aunque esto no es lo ideal, tienes que saber que las patatas que compras en el supermercado casi con toda seguridad han sido tratadas con uno o varios productos químicos que evitan que broten, por lo que permanecen mucho tiempo sin arrugarse.

Generalmente, una patata sin tratar comienza a brotar a partir del tercer mes de estar almacenada, fenómeno que se detecta porque se observa como crecen las yemas en la superficie del tubérculo. Esto puede ocurrir antes o después en función de las condiciones del lugar donde conserve.


¿Cuanto pueden durar?

Si el lugar es adecuado para la conservación y las patatas están sanas, pueden conservarse unos 8 meses, aunque al final de ese periodo se habrán arrugado, pero siguen siendo aprovechables.



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