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Cuidados de la manzanilla

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Hablamos del clima propicio, las condiciones del suelo, riego y otros cuidados necesarios para el buen desarrollo de la manzanilla de principio a fin.

Condiciones climáticas

Se trata de una planta adaptada a climas templados y fríos, por lo que es capaz de soportar bajas temperaturas excepto cuando está germinando y cuando se están formando las flores.


Suelo

Prefiere suelos francos, con buena aireación y drenaje, pero que retengan una cierta cantidad de agua, neutros o ligeramente alcalinos.

Es muy importante que el suelo no se encharque durante el cultivo, siendo posible plantar la manzanilla en caballones o camas elevadas para favorecer el drenaje del agua.

En cuanto a la fertilidad, es una planta poco exigente que se desarrolla bien en suelos pobres, aunque responde favorablemente al abonado.

Sembrada en un suelo en el que se ha cultivado anteriormente otras hortalizas, no es necesario abonar de nuevo para la manzanilla, puesto que esta encontrará nutrientes suficientes.


Lee aquí ☛ Cómo sembrar la manzanilla si te lo has perdido.


Control de adventicias

Es importante retirar las "malas hierbas" que nacerán de forma espontánea en el suelo, especialmente al inicio del cultivo y las que se encuentren alrededor de las pequeñas plantas de manzanilla.

Este cuidado es fundamental en climas húmedos, en los que las adventicias suelen germinar con mucha rapidez y pueden suponer un gran competencia por los recursos del suelo y por la luz.

Una vez que las plantas de manzanilla alcanzan un cierto tamaño y comienzan a sombrear el suelo de forma importante, el nacimiento y crecimiento de las "malas hierbas" se verá muy ralentizado.

Para retirar las adventicias el mejor método es la escarda manual ―cavar superficialmente el suelo―, pudiendo además acolchar el terreno cuando la manzanilla sobrepase los 15 cm de altura.


Riego

Es más importante al inicio del cultivo, durante la germinación y mientras las raíces de la manzanilla no profundizan en el terreno. Durante esta fase hay que mantener la superficie del suelo siempre húmeda.

Posteriormente, a medida que las plantas van ahondando sus raíces en el terreno, bastará con asegurar que el suelo se mantenga húmedo al menos a una profundidad media, aunque es mejor que lo esté en todo su perfil.

Unas semanas antes de la recolección es preferible suprimir todos los riegos, lo que hará que los principios activos, los aromas y sabores de la manzanilla se concentren.


Plagas y enfermedades

Aunque es cierto que en grandes monocultivos de manzanilla la planta puede verse afectada por diversas enfermedades y ser consumida por algunas plagas, lo cierto es que cultivada en pequeñas cantidades ―y sin formar un monocultivo― es muy probable que no sufra ningún daño.


Aquí ☛ Cómo cultivar manzanilla tienes más información acerca del manejo de esta planta.


Los gusanos cortadores ―habituales en los huertos― que se encuentran en el suelo pueden causar alguna baja entre las plantas de manzanilla, pero a menos que haya una seria infestación de esta plaga, no es necesario tomar medidas especiales más allá de remover con frecuencia el suelo alrededor de las plantas.

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