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Trampas para velutina

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Explicamos varios tipos de trampas para la captura de avispas asiáticas, dando instrucciones para su construcción y cómo deben utilizarse para que sean efectivas contra este insecto invasor.

Dado que aún no se ha encontrado un procedimiento, enemigo natural o biocida que logre exterminar ―o reducir a niveles muy bajos― esta plaga sin ocasionar daños importantes a otras especies similares, no queda otra alternativa que la colocación de trampas para capturarlas.


ⓘ Más abajo tienes un enlace a otro artículo en el que hablamos detenidamente acerca de la avispa asiática, sus hábitos y características.


El llamado trampeo debe hacerse en el momento adecuado, con la trampa correcta y con un atrayente efectivo ―y ojalá selectivo―, de lo contrario no servirán de mucho.

Veamos qué tipos de trampas existen y las características de cada una de ellas.


Tipos de trampas

Se han diseñado muchos tipos de trampas para la avispa asiática, y se sigue experimentando día a día con nuevos modelos ideados principalmente por apicultores.

Las trampas se pueden clasificar en las dos siguientes categorías:


Trampas con atrayente

Se trata de recipientes con una entrada angosta que dificulta el retorno, dentro de los que se vierte una mezcla que resulta del agrado de las velutinas.

Se trata de trampas no selectivas en las que pueden caer infinidad de insectos cuyo tamaño les permita entrar por el agujero, por lo que deben usarse preferiblemente para captura de reinas al inicio de la primavera.

Puede lograrse que sean más selectivas separando el líquido atrayente del espacio al que acceden los insectos ―para que no se ahoguen―, y practicando agujeros de escape tales que permitan la salida de invertebrados de menor tamaño que vespa velutina.

Este tipo de trampas se pueden fabricar de forma casera con botellas de plástico, y de una de estas dos formas:


Lineal

Solo se requiere una botella por trampa.

Aunque pueden hacerse muchas variaciones, veremos fundamentalmente las dos siguientes:


Cortando la botella

Se corta la botella transversalmente a unos 5 a 10 cm del extremo superior, y se introduce la parte más pequeña (con forma de embudo) en el cuerpo de la botella, pero de forma invertida.

Es la más sencilla, pero presenta el inconveniente de que al llover, el agua entra en la botella diluyendo la mezcla atrayente.

Esto se puede evitar introduciendo la mezcla atrayente en una segunda botella agujereada ―para que salga el olor― que quepa dentro de la primera, y realizando algunos agujeros de drenaje en el fondo de la botella grande, para que el agua pueda salir.







Sin cortar la botella

Simplemente hay que realizar dos orificios opuestos de unos 9 mm de diámetro en el cuarto superior de la botella, que servirán tanto para que entre la avispa como para que salga el olor del atrayente, al producirse una corriente de aire entre ambos agujeros.

En esta modalidad el agua de lluvia no entra en la botella, pero tiene la desventaja de a la avispa le puede costar entrar por el orificio, ya que no tiene una superficie en la que posarse para poder entrar caminando.

Se puede facilitar la entrada aplicando pintura de color amarillo alrededor de al menos uno de los agujeros.


Angular

Para este modelo de trampa se necesita de dos botellas de plástico, que pueden ser de diferentes formas y tamaños.

La botella más grande ―o una de ellas si son del mismo tamaño― se reserva como está, mientras que la pequeña se corta como explicamos en el modelo anterior, para obtener un embudo en la zona del tapón.

En la botella que reservamos se abre un orificio lateral en la parte alta de esta, que debe ser de un diámetro un poco menor que el cuello de la otra botella.

Se inserta el embudo en dicho orificio y la trampa estaría terminada, con la ventaja de que no entrará la lluvia en la botella y el líquido atrayente durará mucho más tiempo.

Además, el embudo en posición horizontal servirá para que las avispas que llegan volando se posen dentro de este y se dirijan caminando hacia el interior de la botella.

Puede ser recomendable realizar otro pequeño agujero enfrentado al del embudo, para que salga mejor el olor del atrayente, pero no es necesario.


Cebo atrayente

En cuanto al cebo empleado, parece ser que lo que mejores resultados da es una mezcla de vino blanco, cerveza negra y zumo de arándanos o de uvas ―quizá también otros zumos dulces de frutas―. Las proporciones pueden ser a partes iguales, ya que es lo más sencillo y funcionará eficazmente.

Al añadir alcohol al cebo las abejas, y otros insectos que resultarían atraídos por el zumo dulce, ya no entrarán en las trampas.


Receta con agua, azúcar y levadura

Otra receta para el atrayente que parece funcionar muy bien, es esta que nos hace llegar amablemente Javier González desde Barcelona.

Barcelona, a 02-09-2019.

Estimados señores,

En cuanto al asunto de ayudar a eliminar a avispa asiática (Vespa velutina). Un asunto de todos.

En la zona de Ribadesella, oriente de Asturias, y en concreto en el pueblo de Alea, se está utilizando un atrayente selectivo, que es más eficaz, sencillo y barato. Sin dispendios a empresas que están haciendo el agosto (legítimamente) con líquidos milagrosos.

Mi familia es de allí, y he pasado varios días de vacaciones, viendo los estupendos resultados que les está dando.






No se recogen de las trampas otra cosa que no sea la avispa velutina. No caen abejas. No caen otros insectos. No hemos recogido ni un solo insecto que no sea velutina. Ni uno solo de los vecinos, que sepamos, ha visto otro insecto en sus trampas. No obstante, no se están instalando cerca de colmenas de abejas.

Al colocar la trampa, no tardan ni 5 minutos en caer las primeras (parece increíble que aparezcan de la nada, pues el atrayente les resulta irresistible). Se recogen en una semana unas 100/200 avispas (no caben más sumergidas en esa escasa tercera parte de una botella normal sin vaciarla antes) sin problema por cada pequeña trampa (si la trampa se hace en una garrafa o botella mayor, las capturas aumentan lógicamente).

Se coloca la trampa de la botella; pero tipo nansa o embudo superior (no con entradas por el costado, pues en esa modalidad, se ha visto que caen menos y escapan con notable mayor facilidad). Como es natural si llueve y no se les pone techo, estas con embudo por arriba tienen más inundaciones; pero compensa, y se van vaciando y cambiando sus contenidos.

La avispa entra cautivada por el olor del atrayente que deberá estar lleno de ese líquido con un mínimo de unos tres dedos a fin de que se ahogue, pues la abeja se agotará en un tiempo dentro intentando encontrar una salida y acaba cayendo al líquido y ahogándose.

El líquido atrayente que se está usando es el siguiente:

-5 litros de agua o casi, medio kilogramo de azúcar, y dos pastillitas de levadura fresca (no de la química en polvo; sino fresca -se pueden comprar y congelar- ). Batir enérgicamente. Antes de llenar los recipientes, dejar fermentar unos 15 minutos, con el tapón del envase usado para hacer la mezcla (ideal una garrafa de plástico de 5 litros) ligeramente abierto pues genera gases, y siendo así, lejos de personas y animales pues ya comenzaría a atraer avispas.

Este líquido funciona un tiempo (mínimo una semana según la temperatura), tras esto el líquido comenzaría a quedarse más oscuro y excesivamente fermentado y ya no atrae a las avispas. Si hay colmenas de abejas muy cerca o bien en algún lugar se ve que alguna abeja cae, habría que añadir por precaución a la mezcla, un chorrito de alcohol barato demarcas blancas (por ejemplo, ron, ginebra o aguardiente blanco), pues el alcohol aleja a las abejas.

Los resultados están siendo muy buenos.

En mi opinión, además, habría que acostumbrar a nuestra fauna doméstica y salvaje a alimentarse de velutina, razón por la que creo que debería tirarse a ríos las capturadas para alimento de sus peces, así como a gallineros y lugares con aves y demás sitios visibles para otros depredadores. Las administraciones van lentas y muy por detrás de medios para combatirlas (hace falta presupuesto, medios, investigación y personal). Y el camino definitivo está en buscar parásitos naturales, nemátodos, bacterias y hongos que parasiten las avispas selectivamente, así como en la ingeniería genética para esterilizarlas.

Saludos,

Javier González






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Trampas eléctricas

Se trata también de trampas no selectivas, ya que cualquier insecto cuyo cuerpo o alas puedan tocar dos alambres simultáneamente, será electrocutado.

Se conocen con el nombre de arpas eléctricas, y no son otra cosa que una raqueta eléctrica matamoscas pero de un tamaño mayor, y en las que se sustituye la red metálica por hilos verticales separados a una distancia tal que:

1. Las alas de la avispa asiática toquen dos alambres contiguos cuando vaya a pasar entre ellos.

2. Las alas de las abejas nunca puedan tocar dos alambres, sino se electrocutarían.

La mayoría de estas trampas son elaboradas de forma artesanal por apicultores o talleres de fabricación de material apicola, pero una persona con conocimientos básicos de electrónica podría fácilmente adaptar el circuito de una raqueta eléctrica a un arpa, si bien no lo recomendamos ya que puede ser peligroso.

El funcionamiento es muy sencillo. Entre cada par de alambres se mantiene una diferencia de potencial eléctrico de más de 600 voltios ―mejor incluso más de 1000―, de forma que al pasar volando una avispa entre ellos, toca con las alas ambos alambres, recibiendo un shock y cayendo al suelo.

En la mayoría de los casos, la descarga eléctrica no es suficiente para matar a la avispa, por lo que hay que colocar recipientes con agua bajo el arpa, de forma que al caer se ahoguen en esta.


Captura con raqueta

Las trampas vistas son métodos pasivos de captura, ya que se dejan en un lugar frecuentado por las avispas (un colmenar por ejemplo) para que sean estas las que lleguen hasta ellos y caigan en la trampa.

Pero también se pueden emplear métodos activos, que consisten en emplear diferentes tipos de objetos para cazar o eliminar las avispas.


Raqueta simple

No es otra cosa que un matamoscas manual XXL.

Se puede emplear una raqueta de tenis o de ping pong, o bien elaborar una casera con algún tipo de malla metálica o plástica unida a un palo de 1.5 a 2 metros.

El funcionamiento es muy simple: golpear las avispas mientras se mantienen en vuelo estático frente a las colmenas.

Si la raqueta es corta, habrá que golpearlas lateralmente y con mucha energía. Si es de mango largo, se pueden golpear contra el suelo, cosa que suele ser más efectiva y requiere menos esfuerzo.

Esto no lo debe hacer cualquiera, ya que puede arriesgarse a recibir picaduras. Es una tarea que debe quedar en manos de los apicultores y bajo su única responsabilidad.






No obstante, hay que decir que cuando las avispas asiáticas se encuentran a la caza de abejas, no suelen hacer caso de las personas, incluso aunque estas las golpeen y no mueran inmediatamente. Suelen salir huyendo en cuanto pueden.


Raqueta con pegamento

Para fabricar dicha raqueta, es necesario un trozo de al menos 30x30 cm de red plástica o metálica con no más de 2 cm de luz (medida de los agujeros) y que sea rígida.

Se necesita también un palo, varilla o tubo de al menos 1.5 metros para armar el mango de la raqueta, y pegamento del que se vende para atrapar ratones.

El proceso de fabricación es muy sencillo, ya que solo hay que sujetar el trozo de red en el extremo del palo, ya sea con cuerdas, alambres, bridas, etc.

Para armar la raqueta, se deposita un cordón de pegamento sobre ella y se extiende con ayuda de una espátula, de forma que se distribuya por toda la red.

La captura se lleva a cabo con movimientos laterales, aprovechando los momentos en los que las avispas se mantienen en vuelo estático frente a las colmenas.

La desventaja principal de este método es que si hay muchas abejas volando, suelen quedarse pegadas también en el pegamento.

Nuevamente esto solo lo deben hacer apicultores y bajo su única responsabilidad.

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