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Trampas para velutina


Explicamos varios tipos de trampas para la captura de avispas asiáticas, dando instrucciones para su construcción y cómo deben utilizarse para que sean efectivas contra este insecto invasor.





Dado que aún no se ha encontrado un procedimiento, enemigo natural o biocida que logre exterminar ―o reducir a niveles muy bajos― esta plaga sin ocasionar daños importantes a otras especies similares, no queda otra alternativa que la colocación de trampas para capturarlas.

Es el llamado trampeo, pero debe hacerse en el momento adecuado, con la trampa correcta y con un atrayente efectivo, de lo contrario no servirán de mucho.


Tipos de trampas

Se han diseñado muchos tipos de trampas para la avispa asiática, y se sigue experimentando día a día con nuevos modelos ideados principalmente por apicultores.

Las trampas se pueden clasificar en las dos siguientes categorías:


Trampas con cebo

Se trata de recipientes con una entrada angosta que dificulta el retorno, dentro de los que se vierte una mezcla que resulta del agrado de las velutinas.

Se trata de trampas no selectivas en las que pueden caer infinidad de insectos cuyo tamaño les permita entrar por el agujero, por lo que deben usarse preferiblemente para captura de reinas al inicio de la primavera.

Este tipo de trampas se puede fabricar de forma casera con botellas de plástico, y de una de estas dos formas:


Lineal

Solo se requiere una botella por trampa.

Aunque pueden hacerse muchas variaciones, veremos fundamentalmente las dos siguientes:


Cortando la botella

Se corta la botella transversalmente a unos 5 a 10 cm del extremo superior, y se introduce la parte más pequeña (con forma de embudo) en el cuerpo de la botella, pero de forma invertida.

Es la más sencilla pero presenta el inconveniente de que al llover el agua entra en la botella diluyendo la mezcla atrayente.


Sin cortar la botella

Simplemente hay que realizar dos orificios opuestos de unos 9 mm de diámetro en el cuarto superior de la botella, que servirán tanto para que entre la avispa como para que salga el olor del atrayente, al producirse una corriente de aire entre ambos agujeros.

En esta modalidad el agua de lluvia no entra en la botella, pero tiene la desventaja de a la avispa le puede costar entrar por el orificio, ya que no tiene una superficie en la que posarse para poder entrar caminando.


Angular

Para este modelo de trampa se necesita de dos botellas de plástico, que pueden ser de diferentes formas y tamaños.

La botella más grande ―o una de ellas si son del mismo tamaño― se reserva como está, mientras que la pequeña se corta como explicamos en el modelo anterior, para obtener un embudo en la zona del tapón.

En la botella que reservamos se abre un orificio lateral en la parte alta de esta, que debe ser de un diámetro un poco menor que el cuello de la otra botella.




Se inserta el embudo en dicho orificio y la trampa estaría terminada, con la ventaja de que no entrará la lluvia en la botella y el líquido atrayente durará mucho más tiempo.

Además, el embudo en posición horizontal servirá para que las avispas que llegan volando se posen dentro de este y se dirijan caminando hacia el interior de la botella.

Puede ser recomendable realizar otro pequeño agujero enfrentado al del embudo, para que salga mejor el olor del atrayente, pero no es necesario.


En cuanto al cebo empleado, parece ser que lo que mejores resultados da es una mezcla de vino blanco, cerveza negra y zumo de arándanos o de uvas ―quizá también otros zumos dulces de frutas―. Las proporciones pueden ser a partes iguales, ya que es lo más sencillo y funcionará eficazmente.

Al añadir alcohol al cebo las abejas, y otros insectos que resultarían atraídos por el zumo dulce, ya no entrarán en las trampas.


Trampas eléctricas

Se trata también de trampas no selectivas, ya que cualquier insecto cuyo cuerpo o alas puedan tocar dos alambres simultáneamente, será electrocutado.

Se conocen con el nombre de arpas eléctricas, y no son otra cosa que una raqueta eléctrica matamoscas pero de un tamaño mayor, y en las que se sustituye la red metálica por hilos verticales separados a una distancia tal que:

1. Las alas de la avispa asiática toquen dos alambres contiguos cuando vaya a pasar entre ellos.

2. Las alas de las abejas nunca puedan tocar dos alambres, sino se electrocutarían.

La mayoría de estas trampas son elaboradas de forma artesanal por apicultores o talleres de fabricación de material apicola, pero una persona con conocimientos básicos de electrónica podría fácilmente adaptar el circuito de una raqueta eléctrica a un arpa, si bien desde este artículo no lo recomendamos ya que puede ser peligroso.

El funcionamiento es muy sencillo. Entre cada par de alambres se mantiene una diferencia de potencial eléctrico de miles de voltios, de forma que al pasar volando una avispa entre ellos, toca con las alas ambos alambres, recibiendo un shock y cayendo al suelo.

En muchos modelos, la descarga eléctrica no es suficiente para matar a la avispa, por lo que se suelen colocar recipientes con agua bajo el arpa, de forma que al caer se ahoguen en esta.


Captura con raqueta

Las trampas vistas son métodos pasivos de captura, ya que se dejan en un lugar frecuentado por las avispas (un colmenar por ejemplo) para que sean estas las que lleguen hasta ellos y caigan en la trampa.

Pero hay un método activo, que consiste en emplear una raqueta impregnada de pegamento para capturarlas.

Para fabricar dicha raqueta, es necesario un trozo de al menos 30x30 cm de red plástica o metálica con no más de 2 cm de luz (medida de los agujeros) y que sea rígida.

Se necesita también un palo, varilla o tubo de al menos dos metros para armar el mango de la raqueta, y pegamento del que se vende para atrapar ratones.




El proceso de fabricación es muy sencillo, ya que solo hay que sujetar el trozo de red en el extremo del palo, ya sea con cuerdas, alambres, bridas, etc.

Para armar la raqueta, se deposita un cordón de pegamento sobre ella y se extiende con ayuda de una espátula, de forma que se distribuya por toda la red.

La captura se lleva a cabo con movimientos laterales, aprovechando los momentos en los que las avispas se mantienen en vuelo estático frente a las colmenas.

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