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Cómo sembrar girasoles


Explicamos cómo sembrar girasoles teniendo en cuenta los requerimientos de esta planta, las fechas más adecuadas para hacerlo, la preparación del terreno y el tipo de siembra y sus particularidades.


➽ Semillas de girasol.

La siembra del girasol no es muy diferente de las de otras hortalizas cuyas semillas son de similar tamaño, como es el caso de las cucurbitáceas (calabaza, pepino, calabacín, etc), si bien existen algunas diferencias que hay que tener en cuenta y que veremos a continuación.

Pero antes de entrar a explicar los detalles de cómo realizar la siembra del girasol, es muy importante que aclaremos en qué fechas se puede realizar, ya que se trata de una planta que que no puede sembrarse en cualquier momento del año, a menos que el clima lo permita.


Cuándo sembrar

Los girasoles se siembran a lo largo de la primavera, más pronto o más tarde en función del clima de cada región, siendo habitual hacerlo entre marzo y mayo.

No obstante, en algunos lugares también puede sembrarse a finales de invierno, con lo que se consigue una mayor producción, pero el riesgo de heladas es más alto.

La temperatura del suelo ha de ser superior a 8℃ ―se puede medir con un termómetro de cocina―, para que tenga lugar la germinación de las semillas.

Además, una vez que nazcan las plantas, la temperatura media diaria tendrá que ser de entre 13 y 30℃, de lo contrario no habrá desarrollo.

Generalmente, estas condiciones se dan en zonas ecuatoriales, tropicales, templadas a partir de primavera y frías a finales de esta misma estación.


Preparación del terreno o sustrato

El girasol es una planta exigente tanto en nutrientes como en agua, por lo que el suelo o sustrato en el que se vaya a plantar ha de tener una buena estructura, que permita retener la humedad, y una buena cantidad y equilibrio nutricional.

Las raíces de esta planta son muy potentes, por lo que hay que aprovechar esta característica y brindarle un suelo o maceta profundos, lo que permitirá que sufra menos estrés hídrico y deficiencias de nutrientes.

El suelo o sustrato ha de estar suelto, aireado, abonado si es necesario y con un nivel de humedad intermedio.


La siembra

El girasol debe sembrarse directamente en el suelo ―o en el lugar definitivo que vaya a ocupar―, lo que se conoce como siembra de asiento. Lo habitual es hacerlo en surcos o líneas, pero esto no es obligatorio siempre y cuando se respeten las distancias entre plantas.


Marco o distancia entre plantas

Puede ser ligeramente distinto en función de la variedad de girasol de que se trate, así como de las condiciones del lugar, pero como norma general, será de 70 cm entre líneas y 15 cm entre plantas de la misma línea.

Si se va a regar el cultivo o si las "malas hierbas" son muy abundantes, es preferible reducir la distancia entre líneas para que el suelo quede cubierto cuanto antes.


Profundidad de siembra

En cuanto a la profundidad a la que se deben depositar las semillas, dependerá de cómo sea el suelo:

- 3 cm en suelos húmedos y/o pesados (arcillosos)

- 6 cm en suelos ligeros o con tendencia a secarse.

A profundidades algo mayores ―hasta 10 cm― las semillas también germinan, pero necesitan más tiempo y menos suelen lograrlo.

Se ha comprobado que aquellas plantas sembradas más superficialmente lograron germinar y florecer antes que las que se sembraron a más profundidad.

En ambos casos, la siembra debe realizarse cuando el suelo tenga el grado de humedad correcto (tempero): tierra húmeda casi hasta la superficie pero no pastosa (no se pega)


Procedimiento

Tan sencillo como ir haciendo pequeños hoyos ―a la profundidad y separación mencionadas― y depositando un par de semillas en cada uno. Tienen que ser pipas naturales, sin tostado, salado u otros procesos que maten el embrión.

Para ahorrar semilla, se puede hacer una prueba de germinación. Para ello se cuentan las semillas sembradas y una vez germinen, se anota cuantas han fracasado. Esto nos dará el procentaje de germinación, y nos permitirá saber cuantas poner en cada hoyo.


Por qué no se plantan los girasoles

Es muy poco habitual que se hagan semilleros de girasol para luego trasplantarlos al terreno, y esto tiene una explicación: no es necesario ni ofrece ninguna ventaja respecto de la siembra de asiento.

Dado que es una planta que puede desarrollarse en un amplio abanico de condiciones, y que evoluciona muy rápido, no se obtiene una ventaja real al iniciar el cultivo anticipadamente en un semillero y luego trasplantar al terreno cuando el tiempo sea favorable.

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