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Cuidados del césped

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Hablamos de los cuidados necesarios para que el césped se mantenga bonito, denso, sano y vigoroso: riego, siega, abonado, escarificado, resiembra, etc.

Riego

Es uno de los aspectos más importantes a la hora de mantener un césped bien cuidado, sano y vigoroso.

Tanto la falta, como el exceso de riego son muy perjudiciales, dando lugar en el primer caso al secado de la hierba, mientras que en el segundo pueden aparecer enfermedades o incluso morir el césped por asfixia radicular.


Frecuencia

No se puede hablar de una frecuencia concreta ya que esta depende de muchos factores como: clima, características del suelo, forma del terreno, tipo y estado del césped, etc.

Como norma general, el césped recién sembrado se debe regar con tanta frecuencia como sea necesario para mantener la tierra húmeda en superficie, lo que en muchas ocasiones supone dar hasta incluso 3 riegos al día.

A medida que la pradera se va estableciendo, se deben espaciar los riegos, aumentando al mismo tiempo la cantidad de agua aportada en cada uno.

El consejo anterior se basa en algo muy sencillo: a medida que las raíces de la hierba van profundizando en el terreno más y más, pueden obtener agua de un volumen mayor de suelo, y por tanto tendrán reservas durante más tiempo. Además, a medida que profundizan, la humedad suele ser más elevada, ya que el efecto evaporador del sol y del aire apenas penetra unos centímetros en la tierra.


Cuándo regar

Siempre que sea posible se debe regar el césped entre el atardecer y el amanecer, aunque también se puede ampliar un poco el intervalo y regar desde las últimas horas de la tarde hasta las primeras de la mañana.

Cuanto más tiempo pase entre la finalización de riego y la llegada del calor, mejor se aprovechará el agua, ya que tendrá tiempo de infiltrarse y será muy poca la que se evapore a la atmósfera.


Cuánto regar

La cantidad de agua aportada en cada riego debe calcularse por metro cuadrado, y dependerá principalmente del tipo de suelo y de la pendiente del terreno.

En suelos de textura arenosa ―los que retienen poca agua― o en terrenos con pendiente ―el agua se escurre―, los riegos deben ser más frecuentes y aportando menos cantidad de agua en cada uno, para evitar que se pierda por infiltración hacia el subsuelo o por escorrentía ladera abajo.

En este tipo de suelos se puede establecer una media de 15 litros por metro cuadrado de césped en cada riego.

En el otro extremo se encuentran los suelos de textura arcillosa ―retienen mucha agua― o los terrenos llanos ―el agua no se escurre―. En estos los riegos deben ser menos frecuentes pero más abundantes en la cantidad de agua aportada en cada uno, ya que el suelo tendrá la capacidad de retener todo ese agua y permanecer húmedo durante bastante tiempo, con lo cuál no será necesario volver a regar en unos cuantos días.

En estos suelos cada riego puede aportar una media de 25 litros por metro cuadrado de césped, a menos que el terreno esté muy compactado, que entonces deberá ser la mitad.

En medio de estos dos se encuentran los suelos francos, que deberán recibir una cantidad de agua por riego intermedia entre los dos anteriores.


Siega o corte

El corte periódico del césped es quizás la labor más repetida después del riego, o incluso la más frecuente en climas y suelos en los que casi no es necesario regar.


Importancia

Tiene mucha si se desea tener un césped con buen aspecto, homogéneo y denso.

El corte del césped no solo permite mantenerlo a la altura deseada, sino que favorece que la luz penetre mejor entre la vegetación y nuevas hierbas surjan del suelo para unirse a la pradera, aumentando así la densidad de esta y su belleza.

Por otro lado, un césped que no se siega o se siega menos de lo debido, tenderá a despoblarse en la parte baja, de manera que cuando se corte, se podrá ver el suelo entre tallos horizontales y blanquecinos.


Consejos

Una regla general para evitar debilitar mucho el césped es cortarlo con frecuencia pero siempre a un tercio ―o menos― de la longitud de la hierba, y considerando siempre la altura de corte recomendada para cada pradera.

El primer corte tras la siembra debe realizarse cuando la hierba alcanza unos 10 cm de altura y nunca antes.


CÓMO SEMBRAR EL CÉSPED

¿Has considerado estas cosas cuando sembraste tu césped? Algunas son muy importantes para que los cuidados no sean un imposible.


Otra práctica importante es afilar bien las cuchillas del cortacésped para que los cortes sean limpios y no se produzcan desgarros en las hierbas.

Además, el césped se debe cortar con buen tiempo, cuando la hierba está seca y el suelo algo húmedo, recogiendo el material cortado ―a menos que se quiera esparcir para la mejora de la pradera―, práctica conocida como mulching, que solo debe hacerse en determinados momentos.

En época de heladas no se debe cortar, y durante periodos muy secos y cálidos, se puede segar pero dejando una altura de hierba mayor.


Abonado o fertilización

Para mantener el buen aspecto y vigor de un césped, la fertilización es fundamental.

Las siegas frecuentes suponen una fuerte extracción de nutrientes del suelo, puesto que esos nutrientes fueron primero absorbidos por la hierba en su crecimiento, y luego llevados al montón del compost cada vez que se vació la bolsa o cesta del cortacésped.

Ese flujo constante de nutrientes del césped a la pila de compost hay que compensarlo mediante el aporte de abonos, generalmente al inicio de la época de crecimiento (principios de primavera) y al final (inicios de otoño)


Sólido

Puede ser mediante fetilizantes granulados de composición equilibrada y liberación lenta, o de abonos orgánicos como el humus de lombriz, el compost, etc.

Por comodidad, generalmente se emplean abonos granulados, aunque la aplicación en superficie de abonos orgánicos puede ser también muy beneficioso para el césped, porque además de suministrar nutrientes de liberación lenta, con el tiempo ayudan a mejorar las propiedades del suelo, cosa que los granulados no pueden hacer.

Tras la aplicación del abono se debe realizar siempre un riego para que los nutrientes se incorporen al terreno.


Líquido

Otra opción es la fertirrigación, que consiste en aplicar los abonos disueltos en el agua de riego, aunque para esto hay que contar con una instalación adecuada que no siempre se tiene.

Una última forma de aplicar abonos líquidos sin necesidad de instalaciones especiales, es el uso de un pulverizador de los empleados para fumigar. Se rellena con el agua enriquecida con el abono y se aplica sobre el césped, aunque si el pulverizador es pequeño no se podrán hacer grandes superficies.


Escarificado

Cuando el césped lleva un tiempo establecido ―unos dos años normalmente―, en la parte baja ―superficie del suelo y primeros centímetros de este― comienzan a enmarañarse los tallos, rizomas, aparecer musgos, acumulación de restos orgánicos, etc.

Esta capa obstaculiza el paso de la luz y del aire, el desarrollo de nuevas hierbas y, por tanto, la salud, densidad y vigor del césped.

Se hace necesario un escarificado, que consiste en pasar unas cuchillas verticales que realizan cortes longitudinales y paralelos entre ellos, penetrando ligeramente en el suelo.

Para ello se emplea una máquina específica, el escarificador, parecida a un cortacésped, y que al igual que este, posee una cesta en la que se van acumulando los tallos, raíces, musgo y demás material sobrante que las cuchillas extraen de la base de la pradera.

Generalmente se suele realizar un escarificado en primavera y otro en otoño, aunque pueden ser dos en cada estación si es necesario.

No se debe confundir el escarificado con el pinchado, que consiste en pasar un rodillo con púas sobre el césped para descompactar y airear la superficie del suelo. El escarificado airea el suelo pero el pinchado no extrae el material sobrante, así que se puede pinchar o no en primavera y otoño, pero siempre se debe escarificar.


Controlar "malas hierbas"

La naturaleza siempre se abre camino, y como no podía ser de otra manera, un césped tarde o temprano comenzará a ser colonizado por otras plantas diferentes de las sembradas, y muchas de ellas indeseables por sus efectos sobre la pradera.

Dos de los grupos de plantas más problemáticos son las de hoja ancha y los musgos. Para acabar con las primeras se pueden emplear herbicidas o retirarlas a mano si son pocas. Para el musgo, escarificar, no regar en exceso, permitir que llegue más luz al césped y, en último caso, aplicación de biocidas específicos.


Resiembra

En muchas ocasiones, por el uso o por otras circunstancias, se forman calvas o zonas despobladas que es necesario reparar.

Para ello lo más económico es resembrar en esas zonas semillas del mismo tipo de césped que tiene la pradera, y hacerlo en el momento adecuado.


CUÁNDO SEMBRAR Y RESEMBRAR CÉSPED

En este otro artículo hablamos de qué épocas del año son las más propicias para la siembra y resiembra de césped, teniendo en cuenta el clima y otros factores.

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