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Cómo cultivar arándanos en casa desde cero

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Explicamos qué hay que saber antes de plantarlos para no errar, las preferencias de la planta, variedades de clima frío o cálido, cómo cultivarlos en el suelo del jardín y especialmente en maceta.

Antes de plantarlos

Como con cualquier planta que se desea cultivar, lo primero que hay que hacer es tratar de conocer qué preferencias y limitaciones puede tener: temperatura, humedad, vientos, características del suelo, etc.


Temperatura

Hoy en día existen variedades de arándano adaptadas a climas cálidos, que toleran peor las bajas temperaturas, pero la mayoría de ellas prefieren climas frescos y húmedos.

Este aspecto hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de elegir la variedad, ya que no resultará plantar una sensible al frío en un clima con grandes y prolongadas heladas, pero tampoco una sensible al calor en un clima tórrido.

Aquellas variedades adaptadas a climas fríos, requerirán de muchas horas frío en invierno para luego florecer con fuerza en primavera. Las que están adaptadas al calor tiene bajas necesidades de horas frío, es decir, florecerán abundantemente aunque el invierno no sea frío.

El problema aparece cuando el clima es muy frío en invierno y muy cálido en verano, en cuyo caso se puede plantar una variedad de clima frío a la sombra o una de clima cálido que luego se protegerá de las heladas invernales.

Los climas templados son muy adecuados para el cultivo de esta planta.


Humedad

El aire no debe estar ni muy seco ni muy húmedo durante largos periodos de tiempo, siendo adecuada una humedad relativa intermedia.

Cuando los frutos están maduros, una humedad relativa alta tiende a agrietarlos.

Es en el suelo donde el arándano es más susceptible a la falta de agua. Sus raíces son superficiales, acusando rápidamente la sequía.


Vientos

Los vientos fuertes son muy perjudiciales para el arándano, especialmente cuando este tiene flores o frutos.

En zonas muy ventosas, hay que buscar una ubicación abrigada, como por ejemplo al lado de un seto, un muro, etc.


Luz

Puede desarrollarse en semi-sombra e incluso completamente a la sombra, pero la producción de frutos y su calidad es mayor cuando la planta se encuentra a pleno sol.

En climas muy cálidos y soleados, cultivarlo con algo de sombra puede ser beneficioso, pero en climas fríos debe descartarse totalmente.


ⓘ En cuanto al suelo, ya hablamos de ello en otro artículo general sobre el cultivo del arándano, así que puedes consultarlo en este enlace.



Cultivo en tierra

Si se dispone de un trozo de tierra, aunque sea pequeño, en el jardín, en un patio o huerto, será ideal para plantar allí el arándano, ya que en el suelo requerirá de menos cuidados, siempre que este sea apropiado o se acondicione previamente.






Un lugar ideal para plantar el arándano en el jardín es al lado de un suelo pavimentado o cubierto, como por ejemplo en el borde de un camino de losas o adoquines, de un patio, plaza, aparcamiento, etc. El material que cubre el suelo ayuda a mantener la humedad mucho mejor e impide que salgan "malas hierbas".

Pero del cultivo en el terreno ya hablamos en el artículo enlazado más arriba, así que si lo vas a hacer así, no olvides echarle un ojo.

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Cultivo en maceta

Puesto que el arándano es un arbusto que se desarrolla lentamente y no alcanza un gran tamaño, es posible cultivarlo en un recipiente, ya sea una maceta de buen tamaño, una jardinera, bancal, etc.


Ventajas

✔ Tamaño más contenido.

✔ Ausencia de "malas hierbas" que compitan con la planta.

✔ Posibilidad de mover el arándano para protegerlo del calor, del frío o del viento.


Desventajas

✘ Más susceptible a la falta de agua. Hay que prestar mucha atención a los riegos.

✘ Desarrollo menos vigoroso y menor producción.

✘ Necesidad de trasplantes periódicos para cambio de sustrato.


Vistos los pros y los contras, hay que decir que si se puede tener una planta de arándano en casa ―aunque sea en una maceta― siempre merece la pena, ya que puede dar bastantes frutos.


La maceta

Cuanto más grande mejor, obviamente, pero como en una casa el espacio nunca sobra, con un recipiente de al menos 25 litros puede ser suficiente.

En cuanto a la forma de la maceta: tiene que ser bastante ancha para que no se caiga pero también profunda para que conserve mejor la humedad. Un volumen cúbico o cilíndrico con el mismo o un poco más ancho que alto. Algo como el típico capazo de plástico de los que suele haber en todas las casas, sería ideal.


La maceta debe tener unos buenos agujeros de drenaje en la base, y si no los tiene hacérselos, y sin plato debajo, para evitar el encharcamiento del sustrato.


El sustrato

Algo ácido, rico en materia orgánica, buena retención de agua y muy buen drenaje y fértil, especialmente en los primeros años de vida de la planta, cuando conviene que crezca más rápido.

A menos que se tenga experiencia elaborado sustratos, no conviene arriesgarse con esta planta, ya que puede sufrir mucho las consecuencias de uno malo.






Un sustrato universal que contenga vermiculita o perlita y humus de lombriz sería perfecto, ya que sería algo ácido, retendría mucha humedad pero sin encharcarse y sería rico en nutrientes. Uno específico para plantas acidófilas también podría servir, especialmente si contiene o se adiciona vermiculita o perlita.

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Plantación

Si se compra una planta de arándano con cepellón ―que ya está plantada en una pequeña maceta o bolsa―, se podrá trasplantar a la maceta definitiva casi en cualquier momento del año, aunque si hay heladas o calores extremos es mejor esperar a una época más templada.

Para realizar el trasplante, estos son los pasos:

➊ Colocar una capa de grava o piedras pequeñas en el fondo de la maceta.


Añadir sustrato poco a poco, comprobando la altura del mismo introduciendo la planta de arándano dentro, hasta que la base del tallo del arándano quede unos 2 ó 3 cm por debajo del borde de la maceta.


Sacar la planta de su recipiente ―el que trae―, soltar ligeramente las raíces externas del cepellón con los dedos y colocarla en el centro de la maceta grande.


Añadir más sustrato por los lados del cepellón hasta casi llenar la maceta ―dejar unos 2 ó 3 cm vacíos―, comprobando que la planta esté centrada y vertical. Apretar un poco el sustrato hacia abajo.


Dar un primer riego abundante, mojando bien todo el sustrato y hasta que el agua salga por debajo de la maceta. Si el nivel del sustrato baja mucho, añadir un poco más.


Y esto es todo. Cuando las condiciones sean buenas, el arándano rápidamente comenzará a emitir raíces en el nuevo sustrato y a crecer con fuerza.


Salvo el riego, del que hay que estar muy pendientes para que el sustrato esté siempre húmedo pero sin encharcamientos, los demás cuidados son los mismos que ya explicamos en el artículo general sobre el cultivo de esta planta (lo puedes más abajo)

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