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Cómo hacer un huerto ecológico


Aprende cómo hacer un huerto ecológico u orgánico planificando todo adecuadamente antes de mover un solo gramo de tierra y organizando las principales actividades que marcarán la diferencia con un huerto convencional.


Un huerto ecológico es, en el fondo, un huerto más. A simple vista, muchas personas tendrían dificultades para distinguirlo de uno que no lo fuera.

Lo que hace que un huerto cualquiera pueda ser considerado ecológico es la forma de trabajar de las personas que lo manejan, basándose en principios de salud y bienestar, sostenibilidad, respeto al medio ambiente, etc

¿Y ya está? Pues sí, pero ese enfoque ecológico hace que todo cambie a la hora de planificar y mantener el huerto.

En comparación con un huerto convencional, el ecológico permite ahorrar dinero, obtener alimentos más nutritivos y saludables y reducir el impacto ambiental de la actividad.


La planificación

A la hora de hacer una huerta —sea ecológica o no— es muy tentador ponerse a reunir materiales, retirar cosas de aquí y de allá, construir vallas o zanjas, etc. sin tener muy claro qué se está haciendo, para qué y cómo actuar.

Esta precipitación lleva a trabajar más de lo necesario, deshaciendo lo hecho para rehacerlo de nuevo más tarde, suspender trabajos cuando surgen situaciones que no se habían contemplado, etc. Trabajar sin un plan es lo que tiene, pero tú no quieres esto ¿verdad?

Por todo esto, antes de tocar ni un solo puñado de tierra, hay que sentarse a estudiar qué queremos, qué necesitamos y cómo organizarnos.


Aquí es cuando te digo que leas este artículo donde explicamos qué es un huerto ecológico, por que quizás no es lo que pensabas. ¿O sí?


Si has leído el artículo anterior y ese tipo de huerto es precisamente lo que quieres para ti, vamos a ver los pasos que hay que seguir para convertir un trozo de jardín en tu nuevo y productivo huerto orgánico.


Una huerta ecológica no es más que una huerta normal en la que, además, se tienen en cuenta una serie de principios y se realizan actuaciones específicas para que sea orgánica.


Por tanto, si ya tenemos un huerto convencional lo podemos convertir en otro ecológico, simplemente cambiando algunos conceptos y algunas prácticas, y dejando pasar algún tiempo, si es que el suelo estaba contaminado con químicos agrícolas.


Si tienes que empezar de cero, lee este artículo en el que te contamos cómo se hace una huerta familiar, te será muy útil para planificar la construcción del huerto.


Ya sabes cómo planificar la construcción de una huerta, así que ahora vamos a ver qué debemos tener además en cuenta para que sea ecológica.


Cómo organizar un huerto ecológico

Esto es lo que realmente marca la diferencia entre un huerto convencional y otro de este tipo, el modo de hacer las cosas.

Vamos a dividir el funcionamiento de una huerta orgánica en 6 actividades principales, que son las que realmente van a marcar la diferencia.


Fertilización ecológica

El abono es el alimento del huerto. Si no se fertiliza la tierra de forma periódica el suelo se irá empobreciendo y la producción cada vez será menor.

Las hortalizas extraen nutrientes del suelo para crecer y esos nutrientes se van del huerto cuando las recolectamos.

Como normal general, hay que tratar de devolver al suelo todo lo que se extrae del huerto: los restos de los cultivos y de las hortalizas que llevamos a la cocina, las adventicias que retiramos cuando hacemos escardas, hierba de los pasillos, etc.

Además, tendremos que aportar un abonado extra, puesto que los alimentos que nos comemos no regresarán al huerto, y siempre se pierde un poco de fertilidad cuando se trabaja el suelo o cuando permanece un tiempo desnudo.

Por ello, en un huerto orgánico es muy importante elaborar abonos orgánicos como el compost y el humus de lombriz, o disponer de estiércol de animales de granja como vacas, ovejas, caballos, gallinas, etc.

La ceniza de madera es otro excelente fertilizante natural que contribuye a enriquecer el suelo.


Pila de compost y compost in situ

Todo huerto ecológico que se precie debe disponer de un lugar para compostar los restos vegetales que se van recogiendo en la actividad diaria: césped cortado, hierbas adventicias del huerto y de los alrededores, restos de hortalizas, etc.

Es importante no echar a la pila del compost restos que puedan estar contaminados con pesticidas u otros productos químicos sintéticos o bien nocivos, aunque sean naturales. Tampoco plantas tóxicas.

La pila de compost constituirá la principal fuente de abono —a menos que se tengan animales— para el huerto pero no la única, puesto que también podemos extender restos vegetales sobre el huerto para que se descompongan allí mismo. Esto es lo que ocurre cuando se acolcha el suelo con restos orgánicos, pero eso lo veremos en el siguiente punto.


Acolchado del huerto

Esta práctica es fundamental por sus grandes ventajas.

Se trata de cubrir el suelo con algún material —de preferencia orgánico— para conservar la humedad, la temperatura, protegerlo del sol o la lluvia y obstaculizar el nacimiento de hierbas no deseadas.


Te recomendamos encarecidamente que leas este artículo sobre el acolchado del huerto, verás cuantos beneficios aporta.


Asociación de cultivos

Consiste en distribuir las plantas de forma que se pongan cerca las que se estimulan o ayuden entre ellas y se alejen las que no se toleran muy bien.

No solo entre plantas, sino que también se promueve la asociación con insectos y otros organismos que pueden ofrecer algún beneficio al huerto.


Para conocer en detalle qué es la asociación de cultivos y cómo realizarla, consulta este contenido específico sobre el tema.


Rotación de cultivos

Como su nombre indica, consiste en ir cambiando de lugar los cultivos para evitar que se agoten ciertos nutrientes del suelo o aparezcan problemas de toxicidad.


Es toda una ciencia que puedes comprender mejor leyendo este artículo en el que explicamos qué es la rotación de cultivos.


Gestión del agua

Otro punto fundamental es el concerniente al uso del agua, principalmente para riego, que suele suponer el mayor gasto en un huerto, especialmente si está ubicado en una zona cálida y seca.

Pues bien, el agua para riego ha de ser preferentemente de lluvia, captada de los tejados y patios próximos y almacenada en tanques o depósitos para su uso posterior, ya que cuando llueve no hace falta.

En cuanto al sistema de riego, se ha de emplear uno de tipo localizado, puesto que permite ahorrar mucha agua y además es mejor para el desarrollo de las plantas, al permanecer el suelo siempre con una humedad constante.


Aquí tienes un artículo sobre los distintos tipos de riego. Échale un ojo para saber más al respecto.


Remedios naturales

En un huerto ecológico no se deben emplear plaguicidas sintéticos y otros químicos agrícolas, sino que hay echar mano de sustancias naturales, o de preparados realizados a partir de estas, para fortalecer las plantas, repeler y combatir plagas, etc.

Algunos de estos remedios son el purín de ortiga —también de otras plantas y de estiércol—, los caldos minerales como el bordelés, polvos de roca como el azufre o la tierra de diatomeas, jabones naturales, aceites, etc.


Mira, por ejemplo, qué fácil se elimina el pulgón de las plantas con agua y jabón. Increíble pero cierto!!


Como ves, un huerto ecológico puede parecer —a ojo inexperto— un huerto más, pero lo cierto es que lleva aparejado mucho conocimiento y trabajo detrás de cada pequeño gesto.

Todo el trabajo extra se ve compensado al disfrutar del sabor y de la tranquilidad de saber que las hortalizas que se llevan a la mesa son totalmente naturales.

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