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Ventajas del abono orgánico


Enumeramos sus ventajas más importantes y explicamos cada una de ellas con ejemplos fáciles de entender, pero también aclaramos algunas cosas que se suelen confundir con respecto a los abonos orgánicos.


Comenzamos este importante artículo lanzándote una pregunta: ¿Sabrías distinguir entre un abono orgánico y otro que no lo es?

Si quieres ir directamente a las ventajas, las tienes más abajo.


Aclaremos qué es...

Hoy en día se suele asociar el término "orgánico" con cosas que son saludables, respetuosas con el medio ambiente y hasta cool, pero nada más lejos de la realidad. Verás por qué.


En realidad este adjetivo hace referencia a todos aquellos materiales que proceden de seres vivos o que están relacionados con ellos, es decir, son materia orgánica muerta.


Por tanto, los abonos orgánicos son los que están formados por restos descompuestos de seres vivos, como por ejemplo excrementos de animales y partes muertas de plantas. Si no procede de un organismo vivo, no es un abono orgánico.

No se debe asociar orgánico con sano, puesto que los restos biológicos en descomposición son todo menos saludables, ya que están repletos de microorganismos, algunos de ellos patógenos, que pueden provocarnos graves infecciones en algunas circunstancias.

Una vez que han terminado de descomponerse son mucho más seguros, pero aún sigue existiendo un cierto riesgo para la salud, si llegan a la boca o entran en contacto con una herida de la piel.

Hay que aclarar también que los abonos orgánicos claro que contienen compuestos químicos, al igual que la mayor parte de los materiales naturales. Lo que no contienen son sustancias elaboradas industrialmente.


Cosas positivas de los abonos orgánicos

¿Positivas para quién? Para el planeta ―para el medio ambiente― y para nuestra salud, principalmente.

Estás son las ventajas que presentan los abonos orgánicos en comparación con los que no lo son, es decir, con aquellos que han sido sintetizados industrialmente.


Mejoran la estructura del suelo

La materia orgánica descompuesta forma un material esponjoso, rico en nutrientes y que retiene mucha agua, pero también aire, por lo que es capaz de actuar como un pegamento que une y organiza las distintas partículas del suelo.

Si el suelo original era muy arenoso, y apenas retenía agua y nutrientes, los abonos orgánicos aportados durante unos cuantos años harán que mejoren sus propiedades. No habrá que regar tanto y la fertilidad será buena.

En cambio, si el suelo era demasiado arcilloso ―pesado― y presentaba problemas de encharcamiento y asfixia radicular, la materia orgánica lo hará más suelto y aireado.

Esto tiene una implicación muy importante para el medio ambiente, y es que la materia orgánica reduce el riesgo de erosión ocasionada por las lluvias. Las partículas del suelo se encuentran agregadas siendo más difícil que se las lleve el agua de escorrentía.


Fuente de nutrientes a largo plazo

Los abonos orgánicos son como una batería que suministra nutrientes al suelo, de forma gradual y durante un largo periodo de tiempo.

Pero sorprendentemente, este tipo de abonos no pueden ser utilizados directamente por las plantas, como sí ocurre con los de síntesis industrial. Las raíces no puede absorber la materia orgánica, antes tiene que mineralizarse.

Aquí es donde entran en juego algunos microorganismos que habitan en el suelo y que se alimentan de esa materia orgánica. Al hacerlo, la van convirtiendo en compuestos minerales que las plantas sí pueden absorber por las raíces.

Es por esto que los abonos orgánicos aportan nutrientes durante mucho tiempo, por que se van mineralizando poco a poco.


Son equilibrados

Contienen cantidades de nutrientes en proporciones adecuadas, es decir, mucha cantidad de nutrientes principales (macronutrientes) y pequeñas cantidades de nutrientes que son importantes también pero que las plantas necesitan en dosis pequeñas (micronutrientes).

Esto hace que solo con aportar un buen abono orgánico se cubra la práctica totalidad de las necesidades nutricionales de las plantas que van a crecer en ese suelo.

En algunas ocasiones ―como en suelos muy ácidos― puede ser necesaria un enmienda adicional para corregir el pH, por ejemplo con cal o con cenizas de madera.


Se puede utilizar como acolchado

Extendiendo una capa de unos cuantos centímetros sobre el suelo desnudo, formará una barrera protectora que dificultará el nacimiento de "malas hierbas", conservará más tiempo la humedad del suelo, ayudará a elevar su temperatura en los días soleados ―al ser más oscuro que la tierra―, evitará que se forme una costra superficial por acción de la lluvia, etc.


➭ Aquí tienes más información sobre el acolchado del huerto.


No hay riesgo de toxicidad para el suelo

Siempre que procedan de fuentes seguras, es muy complicado que resulten tóxicos para el suelo o para las plantas, a menos que se añada una cantidad desproporcionada de una sola vez o que estén a medio descomponer.

Con otros abonos industriales hay que hacer un análisis del suelo para ver que nutrientes faltan y aplicar la dosis exacta, de lo contrario pueden resultar tóxicos para la vida del suelo, incluidas las plantas que deberían crecer en él.


Son seguros para el medio ambiente y para la salud

Lo son por que es la forma natural de abonado del suelo, la que ocurre sin intervención alguna. Puesto que es lo natural, es para lo que las plantas están adaptadas y nosotros evolucionamos junto a estas, alimentándonos de ellas, al igual que muchos otros organismos.

Sobre el suelo ―y también bajo este― se acumulan restos muertos de plantas y de otros organismos, además de sus excrementos. Los hongos y las bacterias los descomponen y pasan a formar parte de la reserva de materia orgánica del suelo.

Esta capa de materia orgánica es muy fácil de observar en un bosque, bajo las hojas. Es el mantillo, un material fibroso, de color oscuro, con un olor muy particular y que está lleno de vida.

Pero también ocurre en el interior del suelo, puesto que las raíces muertas, insectos y otros pequeños organismo ―junto con sus excrementos― contribuyen a producir abono poco a poco.


Promueven la biodiversidad y la actividad biológica

La materia orgánica es el combustible del suelo y en torno a ella gira toda la vida de este.

Un suelo sin materia orgánica es solo roca triturada, un soporte inerte sobre el que puede desarrollarse alguna vida. En cambio, en un suelo rico en materia orgánica la biodiversidad es abrumadora.

Un ejemplo muy visual es el de las setas. En suelos ricos en materia orgánica y húmedos, siempre se van a encontrar, mientras que muy difícilmente se pueden ver en suelos pobres.


Son muy fáciles de conseguir

Ciertamente, muchas cosas que consideramos residuos pueden ser abonos orgánicos: los excrementos de animales de granja, los restos de comida (vegetales), el césped que se corta en un jardín y las ramas que se podan, las hojas que caen al suelo en otoño, nuestra propia orina, etc.


➭ En este artículo hablamos sobre los abonos caseros, muchos de ellos orgánicos.


El compostaje está al alcance de cualquiera que tenga un poco de espacio y acceso a restos de plantas; es gratis y se evita generar un residuo que en muchas ocasiones acaba en un vertedero.

Si se vive en el campo y se tienen animales de granja ―o algún conocido que los tenga― es relativamente fácil conseguir estiércol, aunque cada vez es más escaso y está más cotizado.

La orina reposada y diluida en agua es un excelente abono líquido, muy rico en nitrógeno, aunque menos equilibrado en nutrientes que los abonos sólidos.


➭ Mira también cómo puedes hacer purín de ortiga, otro fantástico abono líquido pero que sigue siendo orgánico.

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