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Cómo hacer PURÍN DE ORTIGAS


Preparar purín de ortigas de forma casera es muy sencillo y, siguiendo estas recomendaciones, lograrás un purín de calidad al primer intento.


El purín de ortiga es un líquido similar al vino pero que, en lugar de fermentar el jugo de la uva, lo que se fermenta son los jugos y tejidos de las hojas y tallos de la ortiga (Urtica dioica).

Por tanto, el purín de ortiga es un fermentado de los restos de estas plantas, especialmente las hojas y tallos blandos, ya que las partes duras no se descomponen con rapidez y obstaculizan el trabajo.

Interesante, ¿verdad? Y eso que no te contamos lo beneficioso que es para las plantas y para el suelo: mira el purín de ortiga y sus propiedades.

¿Quieres saber cómo prepararlo? Pues apunta, es muy sencillo.


Materiales

✦ Un recipiente de plástico o goma con capacidad para 10 litros.

✦ Una tapa o algo que haga las funciones de tapa para el recipiente anterior (no debe ser hermética).

✦ Un colador, trapo, etc para tamizar la mecla.

✦ Algo inerte para remover (un palo, un cucharon, una varilla, etc)

1 kilo de hojas de ortiga y tallos tiernos.


¿No tienes ortigas y te gustaría sembrarlas? Aquí te decimos dónde conseguir semillas de ortiga.


Elaboración

Llenamos el recipiente con 10 litros de agua limpia de calidad. Si es clorada habrá que dejarla reposar varios días hasta que pierda todo el cloro.

Troceamos las ortigas y las añadimos al recipiente. También se pueden utilizar enteras pero la fermentación será más pobre debido a que hay menos superficie de contacto entre la ortiga y los mircroorganismos responsables de la fermentación y se liberarán peor los jugos de la ortiga.

Removemos para sumergir las ortigas y distribuirlas por todo el agua.

Tapamos el recipiente para que no entren insectos y no reciba luz. Es mejor que la tapa no cierre de forma hermética ya que el gas que se va a liberar tiene que salir al exterior y el oxígeno entrar al recipiente. Con posar la tapa encima es suficiente.

Lo colocamos en lugar donde no le dé el sol, protegido del viento y de las temperaturas extremas, ya sea frío o calor.

Removemos bien la mezcla al menos una vez al día para oxigenarla.

Pasados entre 10 y 15 días, la fermentación habrá terminado. Lo notaremos por que ya no se producen brubujas en la superficie del purín.

Colamos la mezcla para separar el líquido de los restos sólidos. Los restos podemos añadirlos al montón del compost.

Utilizamos el purín o lo conservamos en recipientes limpios, bien cerrados y en un lugar oscuro y fresco.


Se debe aplicar diluido en proporción 1/10 para aplicar al suelo y 1/20 para tratamiento foliar, siendo una parte de purín y el resto de agua.

Así es como preparamos nosotros el purín de ortigas y nos funciona, lo cual no quiere decir que no se pueda hacer de otra manera, o que en determinadas circunstancias surjan problemas. Lo mismo ocurre con la aplicación.


Si en tu huerto o alrededores no crecen las ortigas de forma natural, siempre puedes sembrarlas para tener tu propia reserva para cuando la necesites.

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