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Abonos o fertilizantes


Aquí encontrarás varios artículos específicos sobre los abonos y fertilizantes que se pueden emplear en un huerto o jardín, tanto los naturales como los sintéticos, pero especialmente los primeros.


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Todas aquellas sustancias que poseen compuestos químicos que las plantas necesitan para su desarrollo, y que pueden ser absorbidos por las raíces —ya sea directamente o mediante alguna transformación intermedia—, pueden considerarse un abono o fertilizante.


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Aunque no se debe basar la fertilización de un terreno en ellos, los abonos sintéticos son muy útiles en algunas ocasiones en las que se hace necesario corregir carencias o aportar un abono que haga efecto en el menor tiempo posible.


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Según el Diccionario de la Lengua Española, "abonar" significa, entre otras cosas:

Echar en la tierra laborable o sobre las plantas sustancias que mejoren su fertilidad.


Muy similar es la definición de "fertilizar":

Hacer que la tierra sea fértil o más fértil.


Abonos orgánicos

Están formados por materia vegetal o animal descompuesta que da lugar a una masa homogénea de color oscuro —si los restos eran sólidos—, de textura esponjosa y muy rica en nutrientes.

Ejemplos de abonos orgánicos son los restos vegetales compostados, los excrementos sólidos y líquidos de animales, tales como el estiércol o el purín.

Normalmente, los abonos orgánicos no son directamente asimilables por las plantas si no que necesitan de la actividad de los organismos del suelo para mineralizar esa materia orgánica convirtiéndola en humus, una sustancia orgánica que tiene la capacidad de asociarse con elementos minerales e intercambiarlos con las plantas.

Los abonos orgánicos constituyen una reserva de nutrientes a largo plazo que el suelo va liberando poco a poco, a medida que los seres vivos del suelo lo van procesando.


Abonos inorgánicos o minerales

En cambio, los abonos inorgánicos —también llamados fertilizantes—, son compuestos químicos de origen natural o fabricados por la industria química.

Suele tratarse de compuestos de nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos, que forman óxidos, nitratos, sulfatos, etc.

Si la acidez del suelo es la adecuada, suelen estar disponibles para las plantas en todo momento. La tierra del suelo, el polvo de roca, la ceniza, etc. son algunos ejemplos de materiales que contienen elementos fertilizantes de naturaleza inorgánica.


Uno de los más comunes, la ceniza de madera, es un gran abono mineral para el huerto y para el jardín, puesto que es rica en nutrientes como el potasio, fósforo, magnesio y calcio, entre otros.

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