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Enfermedades del tomate


Principales enfermedades del tomate provocadas por hongos, bacterias, virus y nemátodos, con fotografías en detalle para identificar cada una de ellas y datos acerca de las principales características, medidas de prevención y control.


El cultivo del tomate es uno de los más extendidos a nivel mundial, tanto de forma profesional como a nivel doméstico.

En este último caso se suele decir que el tomate es el rey de la huerta, y lo es, pero también puede convertirse en una auténtica fuente de frustración cuando se ve atacado por enfermedades, lo que ocurre casi siempre, especialmente en zonas húmedas.

Se trata de una hortaliza muy susceptible de padecer diversas enfermedades, especialmente las causadas por hongos en condiciones de elevada humedad.

La prevención de las enfermedades del tomate siempre será el mejor punto de partida. Si se realiza adecuadamente la incidencia será mucho menor.


La prevención pasa por adquirir semillas y plantas sanas, elegir correctamente la ubicación para el cultivo (evitar suelos infectados o encharcados), controlar la nutrición de las plantas y mantener a raya la humedad.


Además, cualquier situación de estrés que padezcan las tomateras puede facilitar la aparición de las enfermedades, por lo que mantener unas condiciones estables y adecuadas para el desarrollo de las plantas es de vital importancia.

En lo relativo a la humedad, se ha comprobado que existe una relación directa entre la infección ―de hongos y bacterias― y el tiempo que la planta permanece mojada.


Hongos

Alternaria solani

➽ Daños producidos por A. solani en hojas de tomatera (Foto: Pestnet.org)


Esta hongo puede afectar a todas las partes del tomate, y tanto a plantas jóvenes como adultas, es capaz de transmitirse a través de la semilla y de vivir en el suelo.

La infección se produce cuando las temperaturas superan los 24℃, entrando en la planta a través de heridas o de la cutícula.

El viento lo puede diseminar a otras partes del cultivo o a cultivos cercanos.

Para combatirlo se debe utilizar semilla sana, solarizar el suelo y aplicar fungicidas antes de que se produzca la infección.




Botrytis cinerea

➽ Manchas características de Botrytis cinerea en hojas de tomatera.

Este hongo se conoce también con el nombre de pudrición gris o moho gris y es muy virulento, pudiendo causar graves daños al cultivo.

Al igual que el anterior, puede atacar cualquier parte de la planta apareciendo en condiciones de alta humedad, pero a diferencia de aquel, este no suele penetrar en la planta si no existe una herida previa.

Es común que afecte a las flores y de ellas pase a parte superior de los frutos.

En las zonas afectadas se pueden apreciar un fino pelo blanquecino, señal de que el hongo ya se está reproduciendo y dispersando a través del viento o del contacto.

Para prevenir la aparición de esta enfermedad, se deben evitar altas humedades ambientales, bajas temperaturas y que las plantas se mojen.

Aplicar fungicidas de forma regular también ayuda a prevenirla, pero es complicado erradicarla una vez que está establecida, a menos que se fumigue con fungicidas específicos.


Fulvia fulva

➽ Manchas producidas por Fulvia fulva en hojas

Hongo conocido también como Cladosporium fulvum, suele aparecen en condiciones de alta humedad, pero a diferencia de los anteriores, solo se manifiestan los síntomas en las hojas ―primero en las viejas―, que terminan por caerse dejando a la planta casi desnuda.

Se puede propagar a través de semillas infectadas, contacto con las plantas enfermas y a través del viento, y vivir en el suelo como saprófito ―alimentándose de materia orgánica.

Temperaturas de 25℃ son óptimas para que se produzca la infección.

En cuanto a la prevención y control, se puede aplicar los mismos consejos que dimos para las enfermedades anteriores, teniendo además especial cuidado de no dejar los restos de cultivos precedentes de tomate descomponiéndose en el suelo.


Fusarium oxysporum

➽ Daños de Fusarium en tallo de tomatera.


A esta enfermedad se la conoce como pudrición de la raíz y de la corona, aunque también manifiesta leves síntomas en las hojas y, en general, en la planta.

El hongo penetra en la tomatera a través de heridas presentes en las raíces, y se extiende por el tallo afectando a los vasos conductores, y provocando, en consecuencia, que la planta se marchite en los días soleados.

Temperaturas en el suelo de alrededor de 21℃ favorecen el desarrollo de la enfermedad.

La desinfección del suelo mediante solarización ―a ser posible― es el mejor remedio para evitar que este hongo colonice el siguiente cultivo de tomate.


Leveillula taurica

➽ Manchas en las hojas provocadas por Leveillula taurica.


Es la conocida como oidiopsis del tomate y se identifica fácilmente por la aparición de un polvo blanco sobre las lesiones cloróticas ―amarillentas― que la enfermedad produce en las hojas.

Se propaga a través del viento y germina cuando la humedad relativa es intermedia y la temperatura ronda los 25℃.

Para prevenir y tratar esta enfermedad se suele recurrir al azufre ―en polvo o mojable― que da buenos resultados, aunque existen otros fungicidas específicos.


Phytophthora infestans

➽ Lesiones de Phytophthora infestans en hojas de tomatera.


Se trata del famoso y temible mildiu del tomate, un hongo que ataca la parte aérea de las tomateras, tanto jóvenes como adultas.

Humedades elevadas y temperaturas entre 10 y 25℃ suelen ser el detonante de la enfermedad, que puede transmitirse a través del viento o debido a las salpicaduras del agua de lluvia o riego.

Los daños en las hojas se pueden apreciar en la foto anterior, mientras que en los frutos se ve afectada la mitad superior, debido a que la infección suele comenzar en las flores.

A pesar de que se trata de una enfermedad difícil de combatir, se debe prevenir evitando humedades elevadas ―facilitando la ventilación―, tener cuidado de no mojar las plantas y aplicar fungicidas cuando las condiciones sean favorables para la infección.


Pythium spp.

➽ Daños por Pythium en planta joven de tomate (Foto: Growing Produce)


Este hongo ataca el tallo de las plantas jóvenes, cuando aún están en el semillero, pudiendo estropear todo el lote.

La utilización de sustratos inapropiados ―que tienden a encharcarse― o infectados y la ubicación del semillero en zonas poco iluminadas suelen ser la causas principales de esta enfermedad.

Empleando sustratos y semillas libres de enfermedades, y asegurando un nivel de humedad no excesivo, se puede evitar al infección.

Nosotros utilizamos compost de elaboración propia en los semilleros ―además de otros materiales―, pero nos aseguramos de pasarlo primero por el horno microondas para eliminar cualquier patógeno que pudiera haber, incluido este que nos ocupa.


Pyrenochaeta lycopersici

➽ Raíces de tomatera afectadas por Pyrenochaeta lycopersici (Foto: ResearchGate)


Se trata de un hongo que vive en el suelo y que ataca a las raíces del tomate, impidiendo que se desarrollen nuevas raicillas y secando las más viejas. En consecuencia, las plantas afectadas ―que suelen ocupar la misma zona― apenas se desarrollan.

Entre 15 y 20℃ la enfermedad encuentra su temperatura óptima de desarrollo.

Para prevenir la aparición de esta enfermedad se debe desinfectar el suelo antes de cultivar tomates, preferiblemente mediante solarización.


Sclerotium rolfsii

➽ Tomatera infectada por Sclerotium rolfsii

Afecta a la zona más baja del tallo ―como se puede ver en la imagen―, llegando a rodearlo por completo lo que suele ocasionar la muerte de la planta.

Temperaturas por encima de 30℃ favorecen la aparición de esta enfermedad, que se suele diseminar con el agua de riego.

Para prevenirla, hay que evitar que el agua moje el tallo de las plantas y, una vez establecida, se puede controlar con fungicidas específicos.


Sclerotinia sclerotium

➽ Daños producidos por Sclerotinia sclerotium en tallo de tomatera. (Foto: OSU - The Ohio State University)

Se trata de un hongo que ataca la parte baja del tallo de las tomateras, pero que también puede extenderse infectar zonas más elevadas, incluso tallos secundarios y frutos.

Las condiciones más favorables para este hongo son la humedad elevada y temperaturas frescas, entre 15 y 20℃.

Este patógeno puede sobrevivir largo tiempo en el suelo, por lo que la desinfección de este es un buen comienzo para evitar la aparición de la enfermedad.

Es tratable con fungicidas específicos.


Septoria lycopersici

➽ Manchas producidas por Septoria lycopersici en hoja de tomatera.


Las manchas características de esta enfermedad ―homogéneas a diferencia de Alternaria y con puntos negros en el centro― del tomate aparecen primero en las hojas más viejas, que pueden llegar a desprenderse si el ataque es importante.

El hongo penetra en las hojas a través de los estomas y se reproduce de forma óptima cuando la temperatura ronda los 25℃, pudiendo llegar a otras plantas a través del viento, el agua, la ropa o las manos del hortelano, etc.

Puede vivir durante un tiempo sobre restos vegetales que han sido abandonados sobre el suelo, por lo que es importante deshacerse de ellos para prevenir la enfermedad.

Se puede tratar con fungicidas.


Stemphylium spp.

➽ Manchas características de Stemphylium.


Afecta casi exclusivamente a las hojas y puede causar la caída de la mayor parte de ellas, comprometiendo la producción de tomates.

Este hongo puede sobrevivir en los restos de plantas infectadas y pasar al siguiente cultivo, o llegar traído por el viento.

La infección necesita de una película de agua sobre las hojas y temperaturas entre 24 y 27℃ para germinar y penetrar en esta.

Para prevenir la aparición de esta enfermedad se debe evitar que las plantas permanezcan mojadas por el rocío y aplicar fungicidas regularmente.


Bacterias

Aunque son menos las bacterias que atacan a las tomateras, las séis que siguen pueden ser bastante frecuentes y dañinas.


Clavibacter michiganensis subsp. michiganensis

➽ Tomatera afectada por Clavibacter michiganensis.


Conocida también como cancro bacteriano, esta enfermedad puede atacar a las tomateras en cualquier etapa de su vida, aunque es más virulenta en las plantas jóvenes.

Las plantas afectadas suelen acabar muriendo.

En los frutos verdes produce una pequeña mancha característica que tiene cierto parecido al ojo de un ave.

La bacteria puede transmitirse a través de las semillas y sobrevivir en el suelo hasta 5 años, desde donde infecta a las tomateras mediante salpicaduras del agua de lluvia, de riego o goteo del techo del invernadero.

La enfermedad se desarrolla de forma óptima entre 24 y 32℃.

Emplear semillas sanas, realizar rotaciones de cultivos y mantener el suelo limpio de restos vegetales son las mejores medidas preventivas para evitar la aparición de la enfermedad o reducir su incidencia.

La fumigación con productos de cobre impide que la infección pase de unas plantas a otras.


Erwinia carotovora subsp. carotovora

➽ Tomatera afectada por Erwinia carotovora. (Foto: NCSU PDIC)


La enfermedad producida por esta bacteria se conoce también como pudrición bacteriana del tallo, y afecta a otras hortalizas además del tomate.

Las plantas infectadas suelen morir cuando la médula del tallo se pudre por completo, apareciendo incluso agujeros en este.

Afecta también a los frutos provocando su pudrición.

Esta bacteria suele penetrar en la planta a través de heridas y en condiciones de alta humedad, por lo que hay que realizar las podas ―y otros manejos― en el momento adecuado.

Eliminar las partes afectadas, trabajar sobre la planta seca y aplicar productos de cobre contribuye a controlar la enfermedad.


Pseudomonas spp.

➽ Hoja de tomatera con manchas producidas por Pseudomonas spp.


Sobre los frutos se manifiesta en forma de pequeñas manchas de color negro.

Para evitar su aparición, lo mejor es asegurarse de emplear semillas y plantas sanas, y realizar los trabajos cuando las tomateras están secas.



Pseudomonas corrugata

➽ Tomatera afectada por Pseudomonas corrugata. (Foto: Cornell blogs - Cornell University)


Puede ser confundida con Erwinia puesto que también ataca a la médula de los tallos.

Las manchas marrones suelen comenzar en las zonas donde se han eliminado chupones o brotes, especialmente cuando estos son de mayor tamaño. También se ven afectadas las hojas, en las que aparecen manchas amarillas que tornan a negras.

Se sabe que esta enfermedad se propaga de unas plantas a otras cercanas, incluso siguiendo la línea o surco de plantación.

Para evitar su aparición, se deben retirar los chupones cuando son pequeños y hacerlo mientras la planta está seca, desinfectando las manos entre planta y planta. Los cortes grandes se deben hacer en ángulo para evitar que se acumule agua en ellos.

Evitar los excesos de nitrógeno y fumigar regularmente con productos del cobre, ayuda a mantener a raya la enfermedad.




Ralstonia solanacearum

➽ Tomatera infectada por Ralstonia solanacearum. (Foto: eXtension.org)

Esta enfermedad se caracteriza por afectar al sistema vascular de la planta, haciendo que se marchite durante las horas de más calor o sol, lo que suele provocar su muerte en unos cuantos días.

Cortando un tallo infectado y sumergiéndolo en un vaso de agua durante algún tiempo, expulsa un líquido lechoso característico que sirve para diferenciar esta enfermedad de otras similares.

Suele penetrar en las plantas a través de heridas existentes en las raíces, por lo que se deben realizar los trabajos en la tierra ―escardas, aporcado, etc― con sumo cuidado.

Realizar rotaciones con cultivos que no hospedan la enfermedad y la solarización del suelo ayudan a controlar la incidencia de la enfermedad.


Xanthomonas campestris pv vesicatoria

➽ Tomate con manchas provocadas por Xanthomonas campestris. (Foto: DocPlayer)

Virus

Peste negra del tomate

➽ Tomates afectados por el virus de la peste negra. (Foto: hortomallas.com)

Virus del mosaico del pepino

➽ Hojas afectadas por el virus del mosaico del pepino. (Foto: Forestry Images)

Virus del mosaico del tomate

➽ Hoja de tomatera con daños por virus del mosaico del tomate. (Foto: OSU - The Ohio State University)

Virus del rizado amarillo del tomate

➽ Tomatera afectada por el virus del rizado amarillo o de la cuchara. (Foto: CIBCM)

Nemátodos

Meloidogyne incognita

➽ Tomatera con raíz infectada por Meloidogyne incognita. (Foto: Nemaplex - UC Davis)
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