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Cómo cosechar tomates

Sigue estas indicaciones a la hora de cosechar los tomates para que los frutos duren más tiempo y tengan mejor sabor



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Muchas personas creen que cosechar un tomate es simplemente arrancarlo o cortarlo de la planta y ponerlo en una cesta. Y básicamente eso es, pero si se hace teniendo en cuenta una serie de consideraciones que explicamos en este artículo, los tomates aguantarán más tiempo sin estropearse y tanto el sabor como la textura serán óptimos.


Consideraciones para cosechar el tomate



Cuándo recolectarlos

Cosechar en horas frescas pero con ausencia de rocío o gotas de lluvia —favorecen la putrefacción— sobre los frutos, ya que así se conservarán mejor.

En principio, lo mejor es dejarlos en la planta hasta que maduren del todo y entonces cosecharlos para consumir ese mismo día o al día siguiente. De esta forma, el tomate adquirirá todo el sabor y una textura muy agradable.

Si vemos que tenemos demasiados tomates próximos a madurar y queremos regalarlos —si no hacemos salsa de tomate— es mejor cosecharlos antes de que estén maduros del todo, en lo que se conoce como estado pintón —color definitivo en más del 30% de la superficie del fruto pero menos del 90%—. En ese estado resistirán mejor la manipulación y podrán conservarse unos cuantos días en casa del afortunado o afortunada que los reciba.

Para hacer salsa de tomate, lo ideal es esperar a que estén completamente maduros ya que así nos saldrá menos ácida —no necesitaremos añadir tanto azúcar— y con un color rojo más intenso.


Cómo cosecharlos

Agarramos el tomate con una mano y hacemos un giro para que se libere del ramo. Normalmente se desprenderá del rabillo o pedúnculo quedando la fruta con un pequeño hoyuelo en su lugar. Si se desea que lo conserve, mejor cortar el pedúnculo con un cuchillo o tijera limpios y afilados, puesto que tratando de romper el pedúnculo con la mano podemos magullar el fruto o desgarrar el racimo.

Con gran cuidado, tratando de no golpearlo ni apretarlo, ya que si sufre daños —aunque no se vean— tendremos que consumirlo al momento o se estropeará rápidamente.

No debemos lavarlo hasta que no vayamos a consumirlo.

Si observamos que la planta presenta frutos maduros o que están próximos a madurar que presentan daños tales como agrietamiento, rozaduras, agujeros o picaduras debemos cosecharlos inmediatamente —si queremos aprovecharlos— ya que si no lo hacemos es posible que se echen a perder e incluso puedan ser el punto de entrada de infecciones a la tomatera.


Conservación

Si no se van a consumir en el momento de la cosecha, para que duren más tiempo sin pudrirse, deberán extenderse sobre una superficie limpia y lisa —como una mesa, encimera o estante— boca abajo y en un lugar fresco en el que no entre el sol directo.

A diario retiraremos los más maduros para consumir y vigilaremos que ninguno esté reblandecido o expulse líquido. Si se da el caso, retiraremos el tomate afectado y limpiaremos los residuos con un paño o papel absorbente dejándolo bien seco.