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Cómo cultivar rúcula


El cultivo de la rúcula es sencillo, no requiriendo conocimientos muy avanzados ni gran experiencia, pero sí hay que tener en cuenta algunas cosas que explicamos en este artículo .


La rúcula es una planta poco cultivada en los huertos familiares, a pesar de que todos la hemos consumido alguna vez ―aunque no nos hayamos dado cuenta―, especialmente en los últimos años, cuando ha comenzado a hacerse popular en bolsas de ensalada preparada y como ingrediente en pizzas y otros platos italianos.

(Abajo tienes un vídeo muy completo)

Quizás no sea más cultivada a escala doméstica por tratarse de un vegetal de acompañamiento, que raramente se puede consumir como ingrediente principal, ya que su sabor es muy intenso y algo picante.

A pesar de esto, es interesante contar con ella en el huerto, puesto que ocupa poco espacio y sus hojas pueden cosecharse a lo largo de muchos meses, e incluso cultivarla en cualquier época del año.


Características

La rúcula (Eruca sativa Mill.), es una planta de la familia de las crucíferas o brasicáceas, al igual que la col, coliflor, nabo, rabano, etc, que parece ser una subespecie cultivada de Eruca vesicaria L., la rúcula silvestre ―o mejor dicho una de ellas―.

Es una planta originaria de la zona mediterránea, que aún se puede encontrar en estado silvestre desde el norte de África hasta el sur de Europa, y desde la Península Ibérica hasta el oeste del continente asiático, y ha sido introducida y naturalizada en el resto de Europa y América del Norte.

Las hojas forman una roseta de hasta 20 cm de alto, pero la planta puede alcanzar hasta 1 metro de altura cuando emite los tallos florales.

Las flores tienen cuatro pétalos en forma de cruz, como las del resto de las crucíferas, y su color es blanco o amarillento.

Su ciclo es anual, terminando con la floración, maduración de las semillas y secado de la planta, por lo que es necesario sembrarla año tras año, o incluso varias veces al año.

Se reproduce por semillas, que suelen presentar una buena y rápida germinación.


Rúcula silvestre

Como ya dijimos, existen varias plantas emparentadas que reciben el nombre común de rúcula y que se encuentran viviendo de forma silvestre en la naturaleza.

Una de ellas es la que ya mencionamos (Eruca vesicaria L.), pero quizás la más popular sea Diplotaxis tenuifolia L. (ver imagen), de flores amarillas y perenne, que rebrota una y otra vez después de ser cortada.

El sabor y propiedades de sus hojas son muy similares a las de la rúcula cultivada, por lo que puede sembrarse en lugar de esta.


Cómo y cuándo comenzar el cultivo

La rúcula se desarrolla mejor y su recolección se alarga bastante cuando el clima es templado y húmedo. En ambientes muy soleados y calurosos, la planta entra rápidamente en floración, volviéndose las hojas muy amargas y perdiendo interés como alimento.

Por ello, debe comenzarse el cultivo de rúcula después del verano o después del invierno, ya que los fríos intensos y las heladas, aunque no matan la planta, dificultan su desarrollo. Si se hace en estas épocas, se puede disponer de rúcula durante muchos meses, ya que en invierno no florecerá, ni tampoco hasta bien mediada la primavera.

En regiones cálidas ―sin heladas invernales―, es posible comenzar su cultivo en cualquier momento del año, excepto a partir de la primavera.


CÓMO SEMBRAR RÚCULA

En este otro artículo hablamos específicamente de su siembra. No te lo pierdas!


Cuidados

Esta planta necesita pocos cuidados, ya que es prácticamente una especie silvestre, que poco ha cambiado desde que se cultiva. Por ello, no habrá que ofrecerle ningún cuidado especial más allá de los básicos: control de vegetación competidora y riego.

Estos dos son más importantes al inicio del cultivo, mientras las plantas son de pequeño tamaño, ya que sus raíces apenas han profundizado en el terreno y la parte aérea de la planta está poco extendida como para dificultar el desarrollo de "malas hierbas".


En general, manteniendo el suelo húmedo y libre de malas hierbas será suficiente para que el cultivo tenga éxito.


En cuanto al abonado, agradecerá los suelos fértiles, pero tampoco es necesario abonarlos a propósito, si ya se ha hecho en cultivos anteriores.

Le gustan los suelos calcáreos, por lo que se puede considerar añadir a la tierra cal agrícola o cenizas de madera antes de la siembra.


Cosecha

Se puede hacer de dos formas:

- Cortando hojas individuales, una vez que estas adquieren un tamaño adecuado para consumirse. Para ello conviene sembrar la rúcula a voleo, así se tendrán más plantas en la misma superficie.

- Cosechando toda la planta una vez que ha terminado de desarrollarse (unos 4 meses después de la siembra) y antes de que florezca. En este caso es mejor sembrar o plantar la rúcula dejando unos 20 ó 25 cm de separación entre plantas, como si fueran lechugas.


Ya que has llegado hasta aquí, no te pierdas este vídeo grabado el experto hortelano Pepe Ballarín.



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