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Cómo cultivar remolacha, betarraga o betabel


Describimos esta hortaliza, sus requerimientos climáticos y de suelo, su relación con los abonos y el agua, la siembra y los cuidados necesarios para que el cultivo se desarrolle adecuadamente.


La remolacha (Beta vulgaris L.) es una hortaliza importante para el ser humano desde muchos puntos de vista, aunque no goce de tanta popularidad como el tomate o la lechuga.

De esta planta se cultivan diferentes variedades. Algunas son para consumir crudas o cocinadas ―ya sea la raíz o la hoja―, de otras se extrae azúcar y las restantes se utilizan como alimento para el ganado.

En este artículo hablaremos exclusivamente de la remolacha de mesa, la que se cultiva por sus raíces ―y a veces sus hojas― para consumir en ensalada o cocinada.


Descripción

Se trata de una planta de la familia de las Quenopodiáceas, al igual que la acelga o la espinaca, con las que comparte bastantes características.

Es originaria de la Europa mediterránea y se sabe que se cultiva desde la antigüedad. Parece ser que al principio se cultivaba por sus hojas ―como la acelga― y, posteriormente se fueron seleccionando por sus raíces.

Su ciclo de vida es bianual ―se completa en dos años― pero se cultiva como anual, a menos que se desee obtener sus semillas para futuros cultivos.

En el primer año tras la siembra, la remolacha crece y almacena recursos en la raíz ―en realidad no es una raíz―, de ahí que esta se hinche. Al llegar el frío se detiene su crecimiento hasta la primavera, momento en el cual la planta resurge con fuerza para emitir un tallo que portará las flores y más tarde las semillas.

La verdadera raíz de la remolacha puede alcanzar profundidades de más de 1 metro, aunque al ver la planta en el terreno suele dar la falsa impresión de que su raíz es superficial.

La parte engrosada está formada por anillos concéntricos que se pueden ver a simple vista cuando se corta transversalmente. Parece ser que los anillos claros pertenecen al xilema de la planta y los oscuros al floema, y que cuantos menos haya de los claros, mejor es la calidad de la planta.

Las hojas son grandes, carnosas, comestibles, de color verde o morado, o de ambos, con los peciolos de color púrpura.

No hablaremos de las flores ni de las semillas, puesto que para el cultivo no revisten importancia.


Requerimientos

Es una planta que prefiere climas frescos, en los que se desarrolla bien durante buena parte del año. En cambio, en climas cálidos su cultivo se hace más complicado, pero sigue siendo posible.

Se puede cultivar desde el nivel del mar hasta altitudes de más de 1000 metros, si bien su desarrollo parece ser mejor en valores medios.

Las latitudes medias ―zonas templadas― son las más favorables para su cultivo.

En cuanto a las temperaturas, las prefiere frescas. Sus semillas son capaces de germinar a partir de 5℃, y el desarrollo óptimo de la planta se alcanza entre 16 y 21℃. Temperaturas elevadas durante el engrosamiento de la raíz repercuten en una menor calidad de esta.

Resiste heladas moderadas, si bien el frío durante la fase juvenil induce una subida a flor precoz, como ocurre con otras hortalizas de raíz como la zanahoria.

Prefiere un clima y un suelo húmedos, pero tampoco en exceso.

Se desarrolla mejor en con valores de pH neutros o ligeramente ácidos, pero el exceso de acidez le perjudica.

Tolera muy bien la salinidad, por lo que el agua de riego de mala calidad no suele ser un problema.

Los suelos profundos y sueltos son los más convenientes para la remolacha. Los compactos y los pedregosos interfieren con el desarrollo de la raíz.


Cultivo

La remolacha es una hortaliza de fácil cultivo y, habitualmente, aunque el hortelano no tenga experiencia con esta planta, puede obtener buenas cosechas, siempre y cuando le sean favorables las condiciones ambientales.


Época de siembra

Ya comentamos que es una planta que prefiere temperaturas frescas, así que hay que sembrarla en el momento del año adecuado para que su cultivo coincida con estas condiciones.

En las regiones de clima fresco y húmedo, se puede cultivar todo el año ―en nuestro huerto hay remolacha de enero a diciembre.

En climas cálidos y secos es preferible cultivarla desde el otoño hasta finales de la primavera, ya que el intenso calor del verano no le es nada favorable. Si se le busca un lugar protegido del sol del mediodía ―o se cubre con malla de sombreo― se puede mantener en el huerto todo el verano.

Para elegir una fecha de siembra, hay que tener en cuenta que la planta necesita alrededor de 3 meses para alcanzar un tamaño aceptable. Por tanto, se puede sembrar de forma escalonada a lo largo del otoño, del invierno ―si las heladas no son muy fuertes― y hasta principios de primavera, si se pretende abandonar el cultivo durante el verano.


Siembra de la remolacha


Preparación del terreno

Esta labor es muy importante puesto que con ella se debe conseguir un suelo suelto en una buena profundidad.

Hay que aprovechar para retirar las piedras que puedan aparecer y para corregir el exceso de acidez, si fuera necesario, añadiendo cal agrícola, o mejor cenizas de madera.


CENIZAS DE MADERA COMO FERTILIZANTE

Mira todo lo que pueden aportar las cenizas al suelo. Es increíble que la gente las tire!


Abonado

Lo ideal es que el terreno donde se va a sembrar haya sido abonado en el cultivo precedente, de forma que no queden restos de estiércol o compost que puedan provocar la malformación de la raíz.

Por otro lado, un exceso de nitrógeno da lugar a raíces de color claro y de muy mala calidad.

El aporte de potasio al suelo las hace más tiernas y sabrosas, pero debe combinarse con el fósforo que mejora la resistencia de la planta. Lee el artículo sobre la ceniza si quieres saber cómo abonar con fósforo y potasio.


Método de siembra

La remolacha se siembra de forma directa ―siembra de asiento― aunque nosotros experimentamos con el trasplante y es posible, si bien no es lo ideal.

Lo habitual es sembrarla en líneas separadas unos 50 cm. Una vez que las plantas germinan y tienen 4 o 5 cm de altura, se deben aclarear, dejando una sola remolacha cada 10 cm.

En cuanto a la profundidad de siembra, es suficiente con 1.5 cm en terrenos húmedos y hasta 3 cm en suelos con tendencia a secarse rápidamente.

Es conveniente poner las semillas en remojo durante unas horas antes de la siembra, especialmente en suelos que tienden a secarse. En suelos húmedos no es tan necesario, ya que germina igualmente.


Cuidados

No es una planta muy exigente en cuidados, si bien le favorecen los que pasamos a comentar a continuación.


Mantenimiento de la estructura y control de adventicias

Si la tierra forma una costra dura debe romperse cada cierto tiempo para que la textura sea suelta y permita el intercambio de gases y la entrada del agua de riego o de lluvia.

Al tiempo que se hace esta labor se debe aprovechar para retirar las "malas hierbas" que hayan podido crecer entre las remolachas.

Esto es muy importante especialmente en las primeras fases del cultivo, cuando las plantas son de pequeño tamaño, ya que las adventicias suelen desarrollarse más rápidamente y pueden taparlas, además de robarles los nutrientes y el agua.


Aporcado

Consiste en arrimar la tierra sobre la base de la planta para que quede cubierta y evitar que los agentes externos actúen sobre la raíz.

Este sencillo cuidado favorece que se mantenga tierna y su coloración sea de un púrpura uniforme. Si no se hace, la parte que quede en el exterior desarrolla una cubierta dura y agrietada, de color pardo.


Riego

Si las precipitaciones son frecuentes y de cierta intensidad, y el suelo retiene una buena cantidad de agua, no es necesario el riego.

En suelos muy arenosos, en zonas elevadas o por falta de precipitaciones, se debe aportar agua mediante el riego para garantizar que la tierra se mantiene húmeda, especialmente cuando las plantas son jóvenes.

A la remolacha no le convienen los encharcamientos pero tampoco le favorecen nada los periodos de sequía, que suelen provocar que la raíz se vuelva más fibrosa.


Plagas y enfermedades

La remolacha puede ser atacada por diversas plagas y enfermedades, si bien es verdad que no suelen suponer un problema en el cultivo a pequeña escala y en condiciones adecuadas.

Sí son muy destacables los daños que producen los roedores, ya que ―como ocurre con la zanahoria― las consumen desde abajo dejando solo la carcasa exterior. En nuestro huerto es la única incidencia digna de mención.


Recolección

Se puede hacer de varias formas, dependiendo del consumo que hagamos de ellas.


Hojas

Si se desea consumir las hojas, es preferible hacerlo antes de que se engrose la raíz, puesto que entonces parte de los nutrientes habrán abandonado las hojas y estarán almacenados en la raíz.

Se pueden comenzar a cortar a las pocas semanas de la siembra, en cuanto tengan el tamaño deseado.


Raíces

Si el objetivo es la raíz de la remolacha, entonces hay que esperar a que esta se engrose, normalmente hasta los 8 o 10 cm de diámetro.

Esto suele ocurrir a partir de los 80 días después de la siembra, aunque depende de la variedad y de las condiciones en las que se desarrolle el cultivo.


Conservación

Se puede conservar congelada o en botes herméticos en su jugo de cocción ―en conserva.

En climas favorables lo mejor es realizar cultivos escalonados para disponer siempre de ella en el huerto ―nosotros lo hacemos así.

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