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Cómo plantar puerros


Explicamos cómo se deben plantar los puerros y qué aspectos hay que tener en cuenta para hacerlo con garantías; desde la correcta elección de la época hasta el momento del trasplante a la tierra.


El puerro, o ajo puerro, es una hortaliza de fácil cultivo, ya que no requiere cuidados complejos y las plagas y enfermedades no suelen ser un problema, al menos a la escala de un pequeño huerto familiar.

Incluso para personas que se están iniciando en el mundo de la horticultura, no tiene por que presentar dificultad alguna plantar puerros con éxito, siempre y cuando se tengan en cuenta algunas cosas que explicaremos aquí.

Algunas de esas consideraciones son: la fecha de trasplante, la rotación del cultivos y la preparación del terreno, entre otras.

Veremos cada una de ellas a continuación. ¿Te quedas verdad?


Cuándo plantar puerros en el huerto

Este es uno de los puntos más importantes a la hora de sembrar o plantar cualquier hortaliza y, por supuesto, también el ajo puerro, aunque es más fácil acertar porque se puede realizar durante buena parte del año.

El cultivo se puede comenzar de tres formas: mediante siembra directa, semillero o directamente trasplante de planta adquirida en un vivero

Para las dos primeras, las fechas que hay que tener en cuenta son las de siembra, que son unos 2 meses más tempranas que las de trasplante o plantación.

En cambio, si se adquieren las plantas jóvenes, solo habrá que fijar una fecha para el trasplante. Obviamente esta es la forma recomendada para principiantes y para personas que dispongan de poco tiempo.

El puerro se desarrolla mejor con temperaturas suaves (13 - 24℃) y tiempo húmedo. Esto es importante tenerlo en cuenta en zonas semiáridas de clima seco y cálido, como la mediterránea.


En climas fríos

La época de siembra suele comenzar con la llegada de la primavera, a finales de marzo (septiembre en el hemisferio Sur), para realizar el trasplante a partir de mayo.

Hacia mediados del verano hay que parar las siembras para trasplantar los últimos puerros del año a finales del verano o principios del otoño.

Por tanto, en estos climas la siembra va desde mediados de primavera a mediados del verano, mientras que los trasplantes ―la plantación― de finales de primavera a finales del verano o inicio del otoño.


En climas cálidos

En cambio, en climas en los que las temperaturas son altas durante buena parte del año, hay que dejar el cultivo del puerro para cuando el calor comience a bajar.

Por ello, las siembras deben comenzar en la segunda mitad del verano y pueden prolongarse hasta finales del otoño.

Los trasplantes comenzarán a principios de otoño y continuarán hasta la segunda mitad del invierno, buscando las temperaturas más frescas y una mayor humedad.


Elección y preparación del terreno

La elección del lugar que ocuparán los puerros es de suma importancia, puesto que debemos evitar a toda costa plantarlos donde se ha cultivado anteriormente puerros u otras plantas de la misma familia, como la cebolla, el ajo, la chalota, etc.

Lo ideal es esperar 3 años antes de repetir el cultivo en una misma zona. Si tenemos en cuenta esto, todo lo demás será mucho más fácil y, sin apenas esfuerzo, la cosecha puede ser buena.


Preparación del terreno

Para que esta hortaliza se desarrolle adecuadamente, el suelo no debe ser pedregoso, ni duro, ni poco profundo y tampoco debe encharcarse con facilidad.

El terreno se debe trabajar en profundidad para dejarlo suelto y mullido. Si se dispone de bancales en los que no se ha pisado en mucho tiempo ―y siempre que la estructura permanezca esponjosa― se pueden plantar directamente, sin preparación alguna.


Si necesitas más información sobre la preparación del terreno, la tienes en este artículo específico.


Si se desea, se pueden realizar caballones y plantar los puerros de forma que solo queden las hojas fuera de la tierra o, si no hay riesgo de encharcamiento, plantar en el suelo plano y más adelante realizar un aporcado para blanquear los tallos.

En cuanto al abonado, si se realizó para el cultivo precedente no es necesario repetirlo. Sí que es interesante añadir uno o dos puñados de ceniza de madera por metro cuadrado ―siempre que el suelo no sea alcalino― y mezclarla bien con la tierra.

También es buena idea esparcir un poco de compost maduro sobre la superficie del suelo. Esto hará que se caliente más cuando incida el sol sobre él, que las malas hierbas lo tengan más difícil para emerger y que algunos nutrientes se infiltren con el agua de lluvia o de riego, aportando un extra de fertilización.


Plantación o trasplante

Es muy similar al trasplante de cualquier otra planta, ya sea a raíz desnuda o con cepellón.

Se marca el lugar donde se va a poner, se toma la planta, se hace un pequeño hoyo, se introduce la raíz y un poco de tallo en él y se tapa de nuevo apretando la tierra ligeramente.

Siempre es bueno dejar la tierra un poco hundida ―formando un círculo― alrededor de la planta para que cuando reguemos el agua no se escape y penetre en la zona de la raíz.


Marco de plantación

El puerro se planta en líneas separadas unos 50 o 60 centímetros entre sí y de planta a planta conviene dejar 15 cm de espacio. Se puede dejar un poco menos pero no compensa ya que nos hará los trabajos más complicados.


Si quieres saber más consulta este artículo acerca de cómo se trasplantan las plantas


Tumbados o de pié

Los puerros se pueden plantar de dos formas principales: en vertical ―o de pié― y tumbados o inclinados

Lo habitual es hacerlo como cualquier otra planta, es decir, verticalmente (nosotros lo hacemos de esta forma)

Para plantar los puerros tumbados, hay que hacer un surco profundo y colocar los puerros en él, de forma que queden acostados hacia uno de los lados ―todos hacia el mismo. Luego se cubren de tierra hasta el punto en el que comienzan a bifurcarse las hojas.

La única ventaja de tumbarlos es que el aporcado y la recolección son más sencillos, puesto que no se encuentra tan enterrado como si se planta en vertical.

Por todo lo demás, es mejor plantarlos de pié, y por eso es la forma más popular de hacerlo, tanto a nivel doméstico como en plantaciones comerciales.


Cuidados

Como ya dijimos, no necesita cuidados especiales.

Se pueden destacar tres: las escardas, el riego y el blanqueado.


Escardas

Son necesarias para retirar las plantas adventicias que nacen de forma espontánea entre los puerros y que compiten con ellos.

También contribuyen a mullir el terreno permitiendo que penetre mejor el aire y el agua.

Una vez que los puerros ya tienen cierto tamaño se puede acolchar el suelo. Esto permite ahorrar mucho trabajo y bastante agua.


Riego

La clave está en mantener la humedad constante, especialmente cuando se trasplantan y una vez que alcanzan la madurez y están listos para cosechar.

Los cambios de humedad pueden hacer que se agrieten y se deformen.


Blanqueado

Como ya adelantamos, y aunque no es obligatorio, se suelen blanquear antes de recolectarlos. Esto se consigue arrimando tierra hacia el tallo para cubrirlo o bien colocando un papel alrededor.

En ambos casos lo que se ocurre es que al no recibir la luz del sol, el color verde del tallo pasa a blanco.

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