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Poda del pimiento


Puedes podar o no los pimientos pero si lo haces notarás un cambio muy positivo, y por eso queremos contarte en este artículo cómo hacerlo correctamente y a tu medida.


Si has llegado a este artículo quizás sea porque has escuchado hace poco que el pimiento debe podarse, y te llevaste un sorpresa. O quizás ya lo sabías, pero nunca lo intentaste con tus plantas y ahora tienes dudas...¿si?

Sea como sea, puedes estar tranquil@, tanto si podas tus pimientos como si no lo haces. No pasa nada! Ahora bien, si no practicas la poda ―o si no estás segur@ de si la realizas bien― tienes que leer este artículo. Te aclarará muchas cosas.

Vamos, te será muy fácil de entender!!


En qué consiste

Pues en eliminar algunas partes de la planta que son prescindibles ―les roban espacio y nutrientes― y que pueden interferir con otras que son las que realmente nos interesan, o que hacen que la planta de pimiento adquiera una forma poco equilibrada que tiende a quebrarse con facilidad o a desarrollar enfermedades.

Estas partes a podar son: chupones, hojas, tallos y frutos. Pero cuidado, hay que saber cuales eliminar y cuales no.


Chupones

Si nunca has podado tus pimientos, empieza por eliminar los chupones y verás que cambio.

Al igual que la tomatera, la planta de pimiento tiende a emitir brotes laterales a lo largo del tallo principal. Suelen crecer de forma muy vigorosa, y si no se podan acaban por desequilibrar la forma de la planta y dificultar la aireación e iluminación de los frutos. Terminará pareciendo un arbusto desordenado en lugar de un armonioso arbolito.

Además, estos brotes o chupones crecen de forma muy vertical y tienden a partirse con facilidad, y encima dan poco fruto. Son una ruina se miren por donde se miren.

Se deben eliminar en cuanto se detecten, simplemente tomándolos entre los dedos índice y pulgar, y tirando de ellos hacia un lado.

¿Dónde mirar? Pues en el tallo del pimiento, entre el suelo y la cruz ―donde se divide el tallo en 2 o 3― de la planta.

La idea es dejar el tallo limpio hasta la cruz.


Hojas

Continuando con la idea de dejar el tallo principal limpio, habrá que podar las hojas que posee. Esto también mejora la aireación y mejora el estado sanitario de la planta ―las hojas viejas suelen desarrollar enfermedades.

Como decimos, estas hojas son las más viejas de toda la planta, así que la pérdida no será muy grande. Pero ojo, no se deben quitar hasta que el pimiento desarrolle suficiente follaje en la parte alta, sino podría quedar despoblado y su crecimiento se detendría.

Nosotros no eliminamos estas hojas hasta que vemos que la planta ya tiene algunos frutos formados. Es una buena señal para no precipitarse.


Tallos

Esta ya es una poda más seria que es recomendable en muchas variedades que desarrollan una copa amplia que se extiende mucho hacia los lados.

Lo primero que se debe hacer es dejar solo 2 o 3 tallos secundarios ―de entre todos los que se formen en la cruz―, si es que la planta desarrolla más de 3.

A continuación, a medida que los tallos secundarios continúan bifurcándose, se van podando aquellos que crecen de forma horizontal ―algunos incluso apuntan hacia el suelo. Estos tallos dan menos frutos, pero además suelen ser los primeros en quebrarse con el peso de estos, y por si fuera poco, los dejan expuestos al sol, por lo que es más probable que sufran quemaduras.

Esta poda pretende dar forma a la planta, haciendo que los frutos queden más en el centro, protegidos del sol y en una posición en la que la planta soporta mejor su peso.

También se deben eliminar los tallos dañados para evitar que se conviertan en un foco de infección.


Frutos

Por último, y para no hacer este artículo muy complicado, se debe prestar atención a los frutos. ¿A cuáles? Ahora lo veremos.

En primer lugar, es muy conveniente eliminar el primer fruto, que se forma en la cruz ―donde se bifurca el tallo principal. Este primer fruto suele hacerse muy grande pero a costa de los demás. Si se quita, los demás pimientos tendrán un mayor tamaño y más homogéneo, y además, madurarán antes. No te dé pena!

Además, se deben eliminar los frutos malformados, con quemaduras o enfermos. Los primeros no serán interesantes para el consumo y los otros dos suponen un riesgo de infección para la planta.

En algunas variedades, también es recomendable retirar algunos frutos ―los peor situados― para concentrar los recursos en los que quedan y que alcancen un tamaño mayor.

Por último, una poda que hay que hacer sí o sí, es la de los últimos frutos de la temporada ―o flores si se desea―, aquellos que ya no tendrán tiempo de madurar antes de la llegada del frío. Retirándolos se acelera el crecimiento y maduración de los demás.


GUÍA DE CULTIVO DEL PIMIENTO

Aquí tienes más información sobre el cultivo de esta hortaliza.

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