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En qué clima se da la papa

Publicado por Antonio Amigo   ✧   Entre la azada y el teclado...

Descubre cuáles son las condiciones climáticas más favorables para el cultivo de la papa. Rango de temperaturas, humedad del aire y del suelo, luz, viento.


La patata es una hortaliza que se da satisfactoriamente en climas cálidos, templados y medianamente fríos. En éstos últimos, el cultivo deberá iniciarse cuando las condiciones meteorológicas sean las más favorables, es decir, justo antes del verano.

Es un cultivo que se adapta bastante bien a cualquier clima no extremo. A diferencia de otras hortalizas de su misma familia (Solanáceas), no necesita temperaturas elevadas para rendir buenas cosechas, más bien al contrario.


Temperatura



Resiste bien temperaturas frescas pero muere al alcanzarse los 0°C, por lo que no tolera las heladas. Para la brotación, es necesaria una temperatura del suelo superior a 15°C. El desarrollo de los tallos es óptimo a 20°C mientras que el de las hojas a 25°C, según datos del INTA.

La formación de los tubérculos es óptima entre los 15 y los 20°C.

Para obtener buenos rendimientos, el cultivo de la papa necesita que la diferencia entre la temperatura máxima y mínima (día-noche) sea de al menos 10°C.

En caso de que una helada dañe las matas de patata recién brotadas, los tubérculos semilla que permanecen bajo tierra —si no se ven afectados y aún contienen ojos— pueden volver a emitir nuevos brotes que darán lugar a nuevas matas.


Humedad



Se desarrolla bien tanto en ambientes húmedos como secos, si bien es cierto que en los primeros es más probable la aparición de enfermedades fúngicas como el mildiu. En los ambientes secos, con baja humedad relativa, es muy importante que el suelo se mantenga húmedo para contrarrestar el agua que la planta pierde por evaporación.

Se considera un nivel óptimo de humedad en el suelo cuando el éste contiene entre el 60 y el 80 % de la capacidad de campo (cantidad de agua total que puede retener). Tan perjudicial es una falta de agua como un exceso.

Los periodos de sequía —suelo poco húmedo y falta de lluvia o riego— seguidos de lluvias o riegos abundantes provocan deformaciones y enfermedades en los tubérculos.


Luz



Los días cortos —menos horas de luz— favorecen la formación de tubérculos ya que la papa, en esas condiciones, tiende a acumular más carbohidratos en lugar de gastarlos para desarrollar las hojas y tallos.

Según algunos estudios, entre 12 y 16 horas de luz al día sería óptimo para alcanzar los mejores rendimientos, siempre en función de la variedad de que se trate.


Viento



Las papas no resisten vientos fuertes, sobre todo cuando las matas alcanza un cierto desarrollo en altura. Suelen romperse o, en el mejor de los casos, desparramarse por el suelo perdiendo su aspecto erguido.

Se considera que vientos frecuentes con velocidades superiores a 20 km/h afectan al rendimiento.

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