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Cómo germinar una nuez


Descubre cómo germinar una nuez de varias formas posibles teniendo en cuenta el comportamiento natural de esta semilla y sin que necesites más que una nuez, un poco de tierra y una maceta, o el suelo en su defecto.


Antes de comenzar a explicar el procedimiento que debemos seguir para germinar una nuez, veamos algunas cosas básicas que nos ayudarán a entender mejor el proceso y a restarle complejidad.

Es perfectamente normal que alguien que se enfrenta por primera vez a este reto, se sienta confuso o piense que será muy complicado lograr que nazca un nogal de una nuez; realmente parece un milagro, pero nada más lejos de la realidad. Debemos entender que germinar es el único cometido de toda semilla. La nuez es la solución que el nogal ha encontrado para reproducirse de forma sencilla y, por tanto, lo extraño es que no germine, aunque puede pasar y de hecho pasa.


La latencia

Al igual que las semillas de otros muchos árboles de hoja caduca, las nueces deben esperar a que pase el invierno para germinar en primavera, cuando las condiciones más favorables permitirán su desarrollo. Si germinan nada más caer al suelo, el frío del invierno seguramente acabaría con las jóvenes plantas. El nogal —al igual que otros árboles— han encontrado una solución muy práctica a este problema: inducir un estado de latencia en las semillas —permanecen dormidas— del que salen tras pasar un periodo frío más o menos largo. Cuando las condiciones mejoran, tras el periodo frío, la semilla "despierta" y germina con fuerza. Muchas personas al ver que pasan las semanas y que las nueces no germinan, creen que ya no lo harán y se deshacen de ellas. Se preguntan: ¿Serían estériles? ¿Estarían tostadas? ¿Se habrán podrido? En realidad puede que solo estuvieran "durmiendo".

Esto supone que, si queremos hacerlo bien, debemos plantar las nueces en otoño para que pasen el invierno y germinen en primavera, cuando realmente el nogal puede desarrollarse sin riesgos. Esta es la forma más fácil puesto que aprovechamos las condiciones naturales.

Pero qué ocurre si en nuestra región no hay un verdadero invierno o si, por lo que sea, queremos germinar la nuez en otro momento del año. Pues tenemos dos opciones:

- La primera consiste en la estratificación fría, que no es otra cosa que almacenar la nuez en el frigorífico durante algunas semanas —al menos 3 o 4—, envuelta en un papel o paño húmedo y metida dentro de un recipiente con tapa.

- La segunda opción, que no es la más idónea, consistiría en perforar un agujero en la cáscara de la nuez, o separar ligeramente las valvas, para forzar que la humedad entre rápidamente hasta la semilla y, si tenemos suerte, ésta comenzará a germinar.


Proceso de germinación

Foto 1. Nuez germinando, recogida debajo de un nogal.

Como ya vimos, la germinación es un proceso natural al que terminan llegando todas las semillas, siempre y cuando condiciones sean las adecuadas. Y para lograr que lo sean, tendremos que realizar una serie de pasos y utilizar algunos materiales.

Lo más sencillo es sembrar las nueces en otoño directamente en el suelo y olvidarnos de ellas, aunque lo más probable es que no recordemos dónde las plantamos y terminemos aplastando o cortando los brotes cuando germinen. Si marcamos o protegemos la zona, podemos intentarlo; seguro que alguna logrará germinar en primavera. Para ello, solo es necesario enterrar ligeramente las nueces —lo justo para que queden cubiertas— y mantener la tierra húmeda, especialmente cuando se aproxime la primavera.

Pero el proceso que realmente nos interesa explicar aquí es la germinación en macetas —u otros recipientes al uso—. Vamos con ella.


Germinación en maceta

Solo necesitaremos una maceta —no importa el tamaño aunque mejor si es grande y alta—, un poco de sustrato —nos puede servir cualquiera, pero mejor uno a base de fibra de coco y vermiculita o perlita—, agua y, por último, las nueces —si son recogidas bajo un nogal mejor, las que venden los comercios pueden tener más problemas para germinar—.

Como hemos explicado anteriormente, para que las nueces germinen bien es recomendable almacenarlas al menos durante 3 semanas en el frigorífico, envueltas en un papel absorbente húmedecido y colocado todo dentro de un recipiente cerrado. Para el proceso que describimos a continuación, se supone que ya se ha hecho esta estratificación fría o que vamos a realizar la siembra en otoño, de forma que las nueces pasen el invierno en el exterior.

Llenamos la maceta con el sustrato hasta unos 2 cm del borde superior.

Colocamos las nueces sobre el sustrato y presionando con la mano las introducimos en éste.

Si se desea acelerar la germinación, se puede abrir ligeramente la sutura de las valvas, haciendo palanca con la punta de un cuchillo en la parte de la nuez opuesta al pico.

Hay quién dice que es mejor colocarlas con la sutura vertical al suelo, otros dicen que es mejor con la sutura horizontal —nuez acostada—, pero la verdad es que en cualquier posición germinará y, dado que en la naturaleza lo más frecuente es que queden en posición horizontal —es la forma más estable— las pondremos así, es decir, en la misma posición que se quedan cuando las dejamos encima de una mesa.

Ponemos un puñado de sustrato encima de cada nuez para taparla pero sin que quede muy enterrada, no es necesario.

Una vez tapadas, si vemos que el sustrato está muy seco podemos humedecerlo añadiendo agua, aunque si vamos a dejar la maceta en el exterior (recomendado) no es necesario regar puesto que ya se encargará la lluvia de mojarlo.

Llevamos la maceta a un lugar fresco y húmedo —si estamos en otoño y pretendemos que germine en primavera—, por ejemplo detrás de un muro que tape el sol.

Si estamos sembrando en primavera, pondremos la maceta en un lugar cálido pero no demasiado expuesto al sol.

➟ Mira cuánto tarda en crecer un nogal desde que germina la nuez hasta que comienza a dar frutos.

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