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Germinar semillas de manzana en algodón


Descubre el proceso que debes seguir para germinar con éxito semillas de manzana utilizando como soporte un poco de algodón.


Germinar semillas de manzana utilizando algodón sanitario es muy sencillo, sin embargo tendremos que respetar los tiempos propios del proceso.


Qué necesitamos

  • » Un recipiente ancho, con tapa o un par de platos soperos.
  • » Algodón esterilizado, del que se utiliza para cuidados sanitarios. No debe tener productos químicos adheridos.
  • » Un pulverizador de agua. Si contenía algún producto químico debemos lavarlo muy bien con agua.
  • » Una o varias manzanas que sepamos que tienen semillas en buen estado.
  • » Un cuchillo o navaja.
  • » Agua limpia y sin cloro. Si la obtenemos del grifo deberemos dejarla reposar un par de días o hervirla.
  • » Frigorífico.

Proceso paso a paso

Sabías que...

Las semillas de manzana, al igual que las de otros muchos árboles frutales, necesitan pasar por un periodo de bajas temperaturas para que puedan salir de latencia en que se encuentran cuando las obtenemos de la fruta.

Si no rompemos esa latencia o dormancia, las semillas podrían tardar mucho tiempo en germinar.


Extraemos las semillas. Con el cuchillo cortamos la manzana en porciones, con cuidado de no dañar la parte central, dónde se encuentran las semillas. Las porciones las comemos o las guardamos y pasando el filo del cuchillo por el carozo central, de forma transversal —describiendo un círculo alrededor del mismo—, marcamos ligeramente la carne del carozo. Ahora con las manos tratamos de doblarlo por la mitad y, si el corte ha sido suficiente, se romperá fácilmente dejando al descubierto las pepitas o semillas.

Nos quedaremos con las semillas bien formadas, que parecen llenas y más redondeadas. Las que tienen aspecto desecado o hueco las desechamos.

Lavamos las semillas con agua limpia y las dejamos a un lado. Luego las necesitaremos.


Preparamos el algodón. Colocamos el algodón formando una capa en la base del recipiente o el plato. Lo habremos lavado antes si sospechamos que puede contener algún producto químico agresivo.

LLenamos el pulverizador con agua y pulverizamos sobre el algodón hasta que notemos que queda bien humedecido. Es importante no pasarse con el agua. Lo sabremos si al levantar el algodón vemos agua reposada en el fondo del plato o recipiente. En ese caso la retiramos inclinando el plato.


Colocamos las semillas. Tomamos las semillas y las depositamos sobre el algodón, dejando algo de espacio entre ellas. Las tapamos con otro fragmento de algodón humedecido previamente.


Cerramos el recipiente. Colocamos la tapa del recipiente u otro plato —si estamos empleando platos—. También podemos tapar con un film de los que se utilizan en cocina, pero deberá quedar bien cerrado para que no se deshidrate el algodón.


Estratificación en frigorífico. Introducimos el recipiente —con las semillas y el algodón— en el frigorífico y lo mantendremos en él al menos 4 semanas. Durante se tiempo las semillas de manzana irán despertando de su latencia y al final de este periodo es posible que algunas ya estén comenzando a germinar.


A temperatura ambiente. Pasadas 4 semanas, sacamos el recipiente del frigorífico, lo abrimos y observamos si alguna de las semillas ha comenzado a germinar, y si se encuentran en buen estado. No debe haber moho sobre el algodón o sobre las semillas. Si lo hubiera es señal de que se ha humedecido demasiado el algodón.

Si alguna semilla está germinando, veremos que sobresale un apéndice de color blanco de su extremo más puntiagudo. En este caso, podemos tomar las semillas germinadas con cuidado y pasarlas a la tierra o a una maceta que llenaremos con un sustrato para semilleros. Basta con colocar la semilla sobre la tierra o ligeramente hundida, de forma que el apéndice blanco —raíz— quede orientado hacia abajo e introducido en la tierra.

Si aún no han germinado, dejaremos el recipiente con las semillas y el algodón a temperatura ambiente para favorecer la germinación. Las semillas creerán que ha llegado la primavera y terminarán de despertar de su latencia para germinar con fuerza.

A partir del momento en el que pasamos las semillas a la tierra, solo tendremos que asegurarnos de que ésta se mantenga húmeda y que estén situadas en un lugar luminoso pero sin que reciban sol directo, especialmente en las horas centrales del día. Si todo va bien, pronto tendremos un joven manzano que comenzará a crecer rápidamente.

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