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Cuánto tarda un árbol de manzana en crecer

Te contamos cuánto tiempo ha de pasar desde que se siembra una semilla de manzana hasta que el árbol resultante dé frutos y de qué depende



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Cuándo se siembra una pepita de manzana, o se encuentra un pequeño arbolito que germinó por su cuenta en el campo y lo trasplantamos a nuestro jardín, nos preguntamos cuánto tiempo necesitará para alcanzar un buen tamaño —al menos dos metros de altura— y lo más importante, cuándo comenzará a dar fruta. Pues bien, a esas cuestiones vamos a responder en este artículo.

Lo primero que debemos entender es que cada árbol y cada situación son únicos y, por tanto, un manzano puede tener un gran crecimiento anual mientras que otro crece más despacio. Ello se debe entre otras cosas a la genética del árbol, el clima, el tipo de suelo y su fertilidad, la disponibilidad de agua, la iluminación, las plagas y enfermedades que pueda sufrir, etc.


La genética

Cada árbol que nace de una semilla es único y diferente de todos los demás manzanos del mundo y, por tanto, puede que genética le predisponga a crecer mucho y alcanzar un gran tamaño o, al contrario, crecer lentamente y ser más pequeño. Y contra esto nada se puede hacer.

No obstante, que tomemos una manzana de un árbol de pequeño tamaño no quiere decir que los manzanos que nazcan de sus semillas también vayan a ser pequeños. La variabilidad de la reproducción sexual es muy grande.


El clima

Al manzano le gustan los climas templados, con temperaturas frescas por la noche, que no sean muy cálidos y secos o demasiado fríos.

El clima también determinará la cantidad de agua disponible durante todo el año, pero especialmente en los meses más secos. Con escasez de agua el manzano detiene su crecimiento.

La cantidad de horas de luz es un factor dependiente del clima de cada lugar pero también de la ubicación del árbol en relación con estructuras que le den sombra, como edificios, muros, árboles, montañas, etc. Una buena iluminación favorece el desarrollo vegetativo del árbol y, por tanto, podrá crecer más rápido que si se encuentra en una zona poco iluminada.


El suelo

El suelo dónde crezca el manzano determinará en gran medida sus velocidad de crecimiento y su tamaño. Si el suelo es demasiado suelto (arenoso), muy somero o muy poco fértil, el árbol podrá obtener muy pocos nutrientes —imprescindibles para el desarrollo general— y, por tanto, se verá limitado en cuanto a su crecimiento y porte. Pasará hambre la mayor parte del tiempo.

Por tanto, para que el manzano crezca más deprisa y alcance antes un buen tamaño, el suelo en el que se desarrollan sus raíces deberá ser rico en nutrientes, equilibrado y capaz de retener una buena cantidad de agua sin encharcarse.


Plagas y enfermedades

El ataque de plagas y de enfermedades interfiere con el crecimiento del árbol haciendo que éste sea más lento o incluso deteniéndolo.

Las plagas, como por ejemplo los áfidos, consumen parte de la savia del manzano e inutilizan las hojas y brotes más tiernos, afectando seriamente al crecimiento si la plaga es importante.

Las enfermedades más que consumir recursos del árbol, interfieren con el funcionamiento de los procesos vitales y destruyen o inutilizan los tejidos afectados. En algunos casos graves, habrá que cortar las ramas afectadas para que la enfermedad no invada todo el árbol.


Una vez abordados estos factores que influyen en el crecimiento del manzano, podemos decir que si las condiciones le son favorables, puede crecer aproximadamente un metro por año —si es vigoroso— o solo unos pocos centímetros si es de genética enana.

En cuanto al tiempo que necesitará para producir manzanas, dependerá de si el árbol procede de una semilla, y no va a ser —o no ha sido— injertado o, si por el contrario, procede de reproducción asexual por injerto, acodo o esqueje.

En el primer caso —árbol procedente de semilla y no injertado (árbol franco)— necesitará entre 5 y 10 años para comenzar a producir las primeras manzanas, o incluso algún año más.

En el segundo caso —árbol procedente de injerto, esqueje o acodo— 2 o 3 años después de la operación podrá comenzar a dar fruta, aunque si lo estamos formando quizás sea conveniente retirarle las manzanas para que concentre toda su energía en crecer y no en madurar las manzanas.