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Trasplantar lavanda


¿Tienes que trasplantar tu lavanda y tienes miedo de no saber hacerlo? Este artículo responderá a todas tus dudas y te guiará paso a paso, sea cual sea tu situación con esta planta: trasplante maceta-maceta, maceta-tierra, tierra-maceta o trasplante de tierra a tierra.


Si estas leyendo este artículo puede que te haya ocurrido una de estas dos cosas:

- Ha habido cambios que afectan a tu huerto o jardín y tu planta de lavanda ya no está bien en el lugar que ocupaba.

- Tienes una lavanda en maceta y quieres cambiarla a otra, o plantarla en la tierra directamente.


Sea cual sea tu caso, si necesitas saber cómo trasplantar la lavanda, encontrarás la información aquí.


Antes de trasplantar

Lo primero que hay que hacer cuando se está pensando en hacer un trasplante ―en este caso de lavanda― es planificar bien la nueva ubicación y la época en la que se hará.


Nueva ubicación

A veces puede pasar que reorganizando el huerto o el jardín se cambia una planta de lugar y, por no planificar bien, tiempo después nos encontramos con que nuevamente vuelve a estar en el lugar equivocado.

Para evitar esto, hay que planificar muy bien cómo será la nueva organización del espacio, teniendo en cuenta todos los elementos del huerto o el jardín, la estética y, lo más importante, que cada planta goce de un ambiente favorable. Sería absurdo poner una planta que debe crecer a la sombra en una ubicación donde recibe sol directo.

Hacer bocetos es de gran ayuda y también dejar espacios desocupados por si en el futuro queremos cambiar o añadir algo.

Una vez que se tiene clara la organización y se sabe, sin lugar a dudas, qué lugar va a ocupar la lavanda, pasamos al siguiente punto.


Época para trasplantar

Esto es muy importante. En una ocasión trasplantamos lavanda a finales de otoño y fue una auténtica agonía para la planta, ya que con el frío no pudo arraigar en el terreno hasta bien entrada la primavera. Por suerte no murió, pero estuvo cerca.

En climas cálidos, si se observa que la lavanda no deja de crecer durante los meses más frescos, se puede trasplantar en cualquier época excepto en verano.

En climas templados y fríos, la lavanda se inactiva en otoño, resurge en primavera y de nuevo detiene su crecimiento en pleno verano, para retomarlo a finales de este. En estos climas, se puede trasplantar al inicio de la primavera ―cuando vemos que comienza a activarse― o a finales del verano, cuando el calor se reduce y retoma un leve crecimiento.

Hay que evitar a toda costa el trasplante justo antes de épocas muy cálidas y secas o muy frías ―con heladas.


Proceso de trasplante

El trasplante en sí es un proceso sencillo, muy similar al de otras plantas leñosas perennes.

Hay algunas diferencias según se haga en una maceta o directamente en la tierra, así que lo veremos para cada caso por separado.


Maceta a maceta

Este trasplante puede ser necesario cuando una planta de lavanda está creciendo en una maceta pequeña y se desea pasar a otra más grande ―o a una jardinera.

En este caso la época es indiferente, ya que el cepellón de sustrato que contiene las raíces no se pierde, y por tanto, estas no necesitan arraigar de nuevo.

Echar una capa de sustrato en el fondo de la nueva maceta, tanta como sea necesaria para que la parte alta del cepellón quede unos 2 cm por debajo del borde superior de la maceta.

Seguidamente se extrae la lavanda con su cepellón, se sueltan un poco las raíces externas con los dedos y se mete en la nueva maceta.

A continuación se rellena el hueco con sustrato y se riega para eliminar bolsas de aire.


Maceta a la tierra

Para trasplantarla de una maceta a la tierra del huerto o del jardín, hay que evitar que sufra un cambio brusco de temperatura. Si se va a hacer en una época muy fría o muy calurosa, es preferible aclimatar previamente la lavanda mientras se encuentra en la maceta, llevándola al lugar que va a ocupar para que pase cada vez más tiempo en él.

Una vez aclimatada, solo hay que hacer un hoyo en el terreno ―cuanto más grande mejor crecerá― al menos de unos 40 cm de diámetro y 40 cm de profundidad ―en terreno suelto no hace falta tanto. Si la maceta de la que procede es grande habrá que aumentar el tamaño del hoyo cuanto sea necesario para que quede espacio entre el cepellón y las paredes del agujero.

A partir de aquí el proceso es el mismo que describimos en el punto anterior, solo que en lugar de usar sustrato se puede emplear la propia tierra extraída al cavar y mezclada con un poco de abono.

Muy importante terminar todos los trasplantes con un riego copioso que asiente la tierra, elimine bolsas de aire y mejore el contacto tierra-raíz.


Tierra a maceta

Este caso y el siguiente son los más problemáticos, puesto que si la lavanda es grande es muy probable que las raíces sufran muchos datos con el trasplante.

Se puede realizar en cualquier época del año ―mejor en primavera o finales del verano―, siempre y cuando se lleve la planta a un ambiente adecuado para que arraigue de nuevo.

Hay que empezar eligiendo una maceta de tamaño adecuado para la lavanda que se va a trasplantar.


Para extraerla del terreno y plantarla en la maceta seguiremos este proceso:


Hacemos una zanja alrededor de la lavanda ―cuanto más lejos del tronco mejor.

A continuación clavamos una horca de cavar o un palote en la zanja ―hasta completar el círculo― y apalancamos hacia abajo para ir soltando poco a poco la tierra bajo la planta.

Una vez que la tierra está suelta, tiramos con cuidado del tronco para liberarla. Es posible que salgan terrones adheridos a las raíces, que no se deben quitar.

A partir de aquí solo hay que seguir los pasos del primer punto para plantarla en la maceta.


Tierra a tierra

Esta es la situación más complicada, ya que debe hacerse en el momento adecuado del año, de lo contrario la lavanda podría marchitarse irremediablemente.

La época ideal para realizar este trasplante en exterior es la primavera, cuando el ambiente aún es fresco pero la planta ya ha recobrado la actividad tras el invierno.

Es preferible elegir un día nublado seguido de algunos más en los que el sol no caliente ―y que tampoco haya heladas― de forma que la deshidratación sea menor. Si no es posible, conviene proporcionar algo de sombra a la planta o taparla con un plástico agujereado, de forma que haya ventilación pero se mantenga un ambiente húmedo.

El procedimiento para extraer la planta es el mismo que explicamos en el punto anterior, pero antes es necesario haber realizado el nuevo hoyo, siguiendo los pasos del punto 1 y 2. Para plantarla en el nuevo hoyo, los pasos están ya explicados también en esos mismos puntos.


CÓMO HACER ESQUEJES DE LAVANDA

¿Por qué no aprovechas para realizar unos esquejes por si fracasa el trasplante? Mira qué sencillo es!

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