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Cuándo podar la lavanda


La lavanda suele podarse en dos momentos del año con el objetivo de favorecer una forma compacta y estética, y también retirar las partes dañadas o que la planta ya no va a necesitar.


➽ Se puede aprovechar la poda para recolectar las flores.

La lavanda conviene podarla en dos momentos a lo largo del año, y aunque las podas no son estrictamente necesarias en esta planta, permiten mantener una forma equilibrada, compacta y saneada.

Si se decide tener un ejemplar que muestre la forma natural de esta planta, entonces se puede suprimir cualquier poda, o reducirla solo a la eliminación de partes secas o rotas. Esta opción es interesante en un jardín botánico o similar, con el objetivo de observar y estudiar las características y crecimiento natural de la lavanda.

En cambio, en huertos, parques y jardines, una lavanda podada correctamente y el las épocas adecuadas mostrará todo su potencial estético y mantendrá una estructura compacta que no gane demasiado espacio.


➊ Después del invierno

En otoño e invierno la lavanda detiene su crecimiento y permanece prácticamente así hasta que el tiempo comienza a mejorar en primavera.

Es en este momento de transición cuando se debe realizar la primera poda, encaminada a fomentar el rebrote vigoroso de la planta cuando inicie de nuevo su desarrollo.

No conviene precipitarse, ya que si se producen heladas después de que se ha practicado esta primera poda, la lavanda puede sufrir. Por tanto, se debe esperar a que pase el riesgo de heladas y entonces podar.

En algunos climas las heladas no cesan hasta entrada la primavera, por lo que esta poda también se conoce como poda de primavera.


➋ Después del verano

La lavanda florece durante el verano, de forma que sus flores se van secando progresivamente hasta que llega un momento en el que todas llegan a ese estado. Es la hora de realizar la segunda poda, que se podría llamar de limpieza, puesto que su objetivo es eliminar los tallos que han florecido.

Otra opción consiste en cortar los tallos con flores secas ―a medida que se van secando―, manteniendo una mejor estética en la planta. A mediados del verano comenzarán a secarse las flores que primero aparecieron en la lavanda, y a partir de ese momento y casi hasta el otoño, las demás lo irán haciendo progresivamente.

¿Cuál de las dos opciones es mejor? Las dos son buenas. La primera no exige estar tan pendiente, ya que se hace de una sola vez, mientras que en la segunda habrá que coger las tijeras al menos semanalmente, aunque también puede realizarse cuando coincida.

➌ En cualquier momento

Así como las dos podas anteriores se realizan en momentos concretos, coincidiendo con un estado determinado en el ciclo de la planta, se pueden practicar tantas podas como sean necesarias y en cualquier momento, siempre y cuando el objetivo sea sanitario: retirar partes muertas, enfermas o rotas, que si se dejan en la planta podrían comprometer la salud de la lavanda.

Cuando la lavanda se encuentra en un lugar en el que transitan personas o animales, es muy frecuente que algunos tallos aparezcan rotos o tan doblados que llegan a la tierra. Los primeros, comenzarán a pudrirse por lo que conviene retirarlos antes de que eso pase. Los segundos, al tocar la tierra es muy probable que enraícen y haciendo que la lavanda se extienda hacia uno de los lados, cosa que a veces no es deseable, ya que puede perder su forma redondeada, ocupar espacios de otras plantas, caminos, etc. Si se desea obtener una nueva lavanda, se puede dejar que el tallo arraigue y en primavera separarlo de la planta madre (conservando la raíz) y plantarlo en otro lugar o en una maceta.


CÓMO CULTIVAR LAVANDA

Aquí encontrarás más información sobre la poda y los cuidados de la lavanda, entre otras cosas.

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