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Cómo plantar cebolla brotada

Descubre cómo puedes plantar cebollas brotadas que tengas por casa y por qué el resultado no será el mismo que si partes de un plantón de cebolla



Si no lo has leído ya, te recomendamos empezar por este artículo que habla del ciclo de la cebolla desde que nace hasta que se reproduce. En él descubrirás por que una cebolla que nace de una semilla no se desarrolla igual que una que crece a partir de otra cebolla brotada.

Pero vamos a la cuestión. Al final de su periodo de conservación —si no han sido tratadas con inhibidores de la brotación o radiadas— las cebollas suelen brotar. Vemos como aparece un pequeño apéndice verdoso que sale de la parte de arriba del bulbo. Ese pequeño brote crece consumiendo las reservas almacenadas en el bulbo. De hecho esa es la función de lo que conocemos como cebolla, es decir, del bulbo. Sirve como almacén de alimento para que la cebolla pueda brotar —ya que no tiene hojas para realizar la fotosíntesis— y comenzar la segunda parte de su ciclo.

Para plantarla y que siga desarrollándose, solo necesitamos un poco de tierra —en una maceta o en el suelo del huerto—. Tomamos la cebolla tal como está y la colocamos sobre la tierra, dejando el brote verde hacia arriba. La apretamos con la mano para que se introduzca un poco en la tierra y le añadimos una poca más alrededor pero sin llegar a cubrir el brote. Podemos tapar todo el bulbo o dejarlo enterrado solo de la mitad para abajo. A continuación regaremos ligeramente para que la tierra se humedezca y se asiente. Esto hará que la humedad llegue a la zona inferior del bulbo activando de nuevo el crecimiento de las raíces. Si las condiciones son favorables, en unos pocos días la planta habrá arraigado en el suelo y pronto notaremos un rápido crecimiento


Qué ocurre si no plantamos una cebolla brotada



Pues lo que ocurrirá es que el brote crecerá mientras disponga de los nutrientes y el agua que le aporta el bulbo. Al tiempo, éste último irá mermando, haciéndose cada vez más pequeño y ligero. Si lo tocamos notaremos que ya no está firme, como si lo hubieran vaciado —en realidad eso ha pasado—. Cuanto más grande sea el bulbo, más podrá crecer el brote por que tendrá mayor cantidad de nutrientes a su disposición.

Si optamos por no plantar la cebolla brotada, podemos comernos sus brotes ya que tienen un sabor y un aroma intensos ideales para condimentar la comida, en revueltos o en ensalada. En cambio, si la plantamos, nos dará tallos y hojas que, cosechadas mientras son jóvenes, también estarán riquísimas.

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