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Labores culturales o cuidados de la cebolla

Los cuidados del cultivo de cebolla son importantísimos para alcanzar una buena producción, bulbos grandes, homogéneos y a su debido tiempo



Antes de plantar aportaremos abono orgánico bien maduro a la tierra, si puede ser en el cultivo anterior —sobre todo si el abono está un poco verde—. Un buen equilibrio entre nitrógeno, fósforo y potasio dará muy buenos resultados. Más información sobre los requerimientos nutricionales de la cebolla.

Llegado el momento de la plantación, labramos el terreno con arado o manualmente —con una azada o palote— y, posteriormente, lo desmenuzamos con la herramienta que más nos guste. Tiene que quedar lo más suelto y esponjoso posible para que sea idóneo para la cebolla.

Si existe la posibilidad de que el suelo se encharque por las lluvias —bien por que llueva mucho o por que su forma no permita la evacuación del agua— tendremos que realizar unos caballones o surcos elevados sobre los que plantaremos las cebollas. De esta forma, aunque el suelo se enchaque, las raíces estarán a salvo.

Por el contrario, en climas con pocas precipitaciones y suelos con tendencia a secarse, plantaremos las cebollas cerca del fondo del surco para que las raíces tengan siempre agua disponible.


Control de malas hierbas, fundamental



Una vez realizada la plantación, es de vital importancia el control de las malas hierbas, sobre todo al inicio del cultivo. De lo contrario, la competencia por los recursos y el espacio acabará muy mal para las cebollas. En un huerto familiar orgánico, lo más recomendable es retirar las malas hierbas mediante escardas manuales. Es un método muy trabajoso pero efectivo. Realizar un acolchado plástico reduce mucho la superficie a escardar aunque habrá que estar muy atentos a los agujeros del plástico —donde plantamos las cebollas— por donde saldrán las malas hierbas con mucha intensidad.


Contenido extra...

El uso de herbicidas es una opción muy cómoda para el control de malas hierbas en el cultivo de cebolla. Facilitan mucho el trabajo y nos permiten sentarnos a ver como crecen las cebollas sin derramar una sola gota de sudor. Son, sin duda, un avance importante para la agricultura profesional pero perfectamente prescindibles en nuestro trabajoso y gratificante huerto familiar.

En MundoHuerto promovemos el cultivo libre de fitosanitarios —siempre que sea posible—, no por que seamos alarmistas, sino por que no suelen ser realmente necesarios en el ámbito de un huerto familiar que se cultiva para comer pero también por placer.

Si tenemos un poco de tiempo libre para escardar las cebollas de vez en cuando, en lugar de fumigarlas, estaremos ahorrando dinero, conservando la biodiversidad de nuestro huerto, previniendo en salud y ganando autosuficiencia.





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